EN EL FESTIVAL STARLITE

Así fue la noche loca de Maria Dolores Cospedal en Guadalmina

La política disfrutó de una jornada nocturna de música al son de 'Olé Olé' donde no tuvo reparo en deshacerse en bailes y cánticos junto a su marido

Dicen que la música amansa a las fieras. Y los políticos no son una excepción bajo los hechizos de un pentagrama.

Como cada año, cuando el Congreso de los Diputados cuelga su cartel de Cerrado por vacaciones, sus señorías hacen las maletas y disfrutan de los días de asueto a lo largo de la geografía española.

La última en hacerlo ha sido María Dolores de Cospedal (52 años) en el Festival Starlite rindiéndose al No controles de Olé Olé, según recoge Amparo de la Gama en El Español.

JALEOS fue testigo este viernes 17 de agosto de una de las salidas veraniegas de la exministra en Marbella. La política no paraba de mover las caderas al son de Olé Olé. «No controles, no controles mi forma de pensar porque es total y a todos les encanta», cantaba la política. Lo hacía al lado de su esposo, Ignacio López del Hierro, y junto a un grupo de amigos.

Tal es el mimetismo que tenía con la canción y la identificación con la letra que, sudando, tuvo que quitarse su kimono de flores y quedarse con un look negro más habitual en ella.

Luego, dejando atrás el estilo de No controles se fue a un tema más acorde con la situación actual y entonó con Soledad Giménez (55) aquel «Ahhhh, como hemos cambiado, que lejos ha quedado, aquella amistad». Su marido, más cáustico y menos bailarín, observaba desde detrás la espectacular figura de María Dolores que aún retiene ese toque de Guapa de Albacete.

Cospedal quiso hacer bandera con su presencia en el concierto Homenaje a las Mujeres que Starlite preparó a favor de la igualdad y el entendimiento. Allí, las artistas que protagonizaban el concierto: Amaia, Ana Guerra (24), La Mari (43) de Chambao, Marilia (43), Vicky Larraz (55), Sole Giménez, Rosa López (37) o Lorena Gómez (32), le dieron cuerda a la política para que acabara derrotada con los últimos bises de madrugada.

La política no ha querido perderse nada este año y ha disfrutado al completo de su periodo vacacional al viajar a Palma de Mallorca y Marbella.

En el puente de la Paloma, la capital de la Costa del Sol se convierte en el epicentro del verano elegido por altos cargos del PP, bajo el cobijo de las alas de José María Aznar (65), que preside el reducto de Guadalmina a pocos pasos de la que fue secretaria general del Partido Popular. 

Este año Dolores de Cospedal lo tenía claro, quería disfrutar de las vacaciones familiares si o sí. Su hijo de catorce años es una adolescente que cada vez reclama más su atención, así que, junto a él y a su esposo recalaron con unos amigos por Palma de Mallorca. 

El Club Náutico es un lugar obligado para la élite en agosto y allí se pudo ver a la política desayunando y viendo las regatas de la Copa del Rey de Vela. 

Ahora María Dolores puede pasearse con más tranquilidad, pero aun así se encara con los periodistas que la graban. Por eso prefirió ir pronto a Marbella, donde controla mejor los espacios y donde, además, recibió el apoyo público del alcalde Francisco de la Torre (75) durante las primarias del PP. 

En Marbella, la exministra no quiere ni una sola pregunta de política:

«Vacaciones, descanso y relax …ya llegara septiembre».

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