TENSIÓN EN LA CASA DE ALBA

Eugenia Martínez de Irujo desvela el verdadero motivo por el que no se dirige la palabra con su hermano Cayetano

"Nadie tiene derecho a quitarme la felicidad"

Eugenia Martínez de Irujo desvela el verdadero motivo por el que no se dirige la palabra con su hermano Cayetano

Cuando a Cayetano Martínez de Irujo se le planteó materializar sus memorias en un libro (y accedió), jamás habría sospechado que sembraría tal tirantez en la familia de los Alba. Así, ‘De Cayetana a Cayetano’ marcó un antes y un después en su realidad, que tardó poco en verse truncada a causa de sus dolencias intestinales (de las que ya fuera operado, desde 2014, en un total de nueve ocasiones). El hijo de la difunta duquesa de Alba no recibió más visita de sus consanguíneos que la de la de su hermano Fernando. Por su parte, Eugenia Martínez de Irujo, que no mantiene ningún tipo de vínculo con él (aunque reconoce que «nunca dejaré de quererlo»), confesó a Vanity Fair la satisfacción que le otorga «ser consecuente» con los hechos; «no me meto en eso», continúa en dicha entrevista, al tiempo que reconoce la independencia de cada uno de sus parientes:

«Cayetano es Cayetano, yo soy yo, y cada uno de mis hermanos es cada uno de mis hermanos. Él es libre de actuar y de hacer lo que quiera».

Hay asuntos que han hecho «mucho daño» al clan y es comprensible que los trapos sucios que ‘aireó’ en su ejemplar hayan desembocado en una guerra abierta entre los hermanos, que ya no le dirigen la palabra (según manifestó Eugenia, «los demás» tienen una relación «fantástica»).

La aristócrata también ha apuntado el momento vital que atraviesa, un trance en el que han dejado de gustarle «las montañas rusas»:

«Nadie tiene derecho a quitarme la felicidad. Llega un momento que uno pone el freno, dice: ‘Hasta aquí’«, añadía.

En lo que al corazón se refiere, «la vida evoluciona, los tiempos evolucionan» y su matrimonio con el presidente de la compañía discográfica Universal, Narcís Rebollo, va viento en popa; tanto es así, que asegura haber recuperado la ilusión de la que se olvidó con Fran Rivera. Reconoce que, cuando contrajeron matrimonio (el segundo para ambos) en Las Vegas (EE UU), trató de evitar toda manifestación de élite o alcurnia, puesto que, pese a que «es una tontería mía, un tema psicológico» le da «vergüenza y pudor» y lo dejó claro al darse el ‘sí, quiero’ vestida de Marilyn Monroe con su prometido, que escogió para la ocasión el disfraz de Elvis Presley:

«Cuando acabaron los premios Grammy, nos fuimos al hotel y a las 23:30 de la noche llegaba la limusina. Narcís ni se había probado el disfraz, pero cuando llegamos a la ceremonia, a medianoche, estaba muy en su papel. Yo lo miraba y no podía reprimir las carcajadas. No me he reído más en mi vida«, testifica.

Al ser interpelada por las figuras de la monarquía española, solo halla palabras agradables:

«Creo que es complicado ser rey, y él (Felipe VI) tampoco lo tiene muy fácil que se diga. Lo considero muy válido, un hombre preparadísimo. Me encanta. Creo que es el mejor embajador que podemos tener. Letizia también cumple perfectamente con su papel de reina. Es dificilísimo estar en el punto de mira 24 horas al día. Eso no lo aguanta nadie».

Autor

Carla Calvo

Periodista y Comunicadora Audiovisual por la URJC. Redactora de lifestyle, corazón y eventos en Periodista Digital.

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