AMULETO JUDICIAL

La insólita historia del enigmático pin que Aldama llevó en la solapa durante su declaración en el Supremo

Víctor de Aldama porta un pin con forma de espada en el Tribunal Supremo, un accesorio que usa para atraer la buena suerte, pero que tiene un misterio por desvelar

Aldama y su pin en la solapa
Aldama y su pin en la solapa. PD

Una de las observaciones más comentadas en los pasillos del Supremo durante las semanas que lleva celebrándose el juicio es la renovación estética generalizada entre los acusados y testigos. Víctor de Aldama luce un peinado notablemente diferente al de sus fotos de hace un año.

No es el único. José Luis Ábalos y Koldo García también han llegado al juicio con aspectos distintos a los de sus épocas ministeriales. La tendencia a los implantes capilares parece haberse convertido en una preparación habitual para la comparecencia pública ante los tribunales, al menos entre determinados perfiles de acusados con recursos económicos suficientes para costeárselos.

Es, en el contexto del juicio, una anécdota. Pero es también un indicador de algo más amplio: estos hombres saben que van a ser fotografiados cada día durante semanas y han decidido presentarse en el mejor estado posible ante el tribunal y ante la opinión pública.

Y en este juicio de looks, Aldama llega cada día al Tribunal Supremo con una espada en la solapa.

No es una cruz, aunque a primera vista lo parezca. Es una espada en miniatura, un pin antiguo que le prestó la dueña de una tienda de antigüedades donde acostumbra a llevar sus zapatos a reparar. Ella confía en que le traerá suerte durante el proceso. Él la lleva desde las primeras sesiones y tiene intención de seguir haciéndolo hasta la sentencia. La propietaria le ha puesto una condición: que se lo devuelva cuando todo termine y que entonces le cuente la historia completa de a quién perteneció originalmente.

Por ahora sigue siendo un enigma. Como casi todo lo que rodea a este juicio.

El hombre que porta esa espada prestada es el mismo que esta semana declaró ante los magistrados del Supremo que Pedro Sánchez es el número uno de una organización criminal, que Ábalos es el número dos, que Koldo es el número tres y que él mismo ocupa el cuarto lugar. Que el presidente del Gobierno le agradeció personalmente sus servicios en un mitin del PSOE en 2019 diciéndole «sé perfectamente lo que estás haciendo». Que entregó 1,8 millones de euros al partido entre 2019 y 2020 en efectivo, sin factura, en bolsas llevadas a Ferraz.

La espada de la suerte y la declaración más explosiva de la democracia española en el mismo hombre, en el mismo banquillo.

Las anécdotas que el juicio ha ido acumulando

El proceso por el caso Koldo lleva semanas produciendo momentos que van más allá de lo estrictamente judicial.

Ábalos afirma que Aldama le presentó a su expareja Jéssica Rodríguez como una estrategia deliberada para comprometerle, algo que el comisionista niega. La Fiscalía Anticorrupción describe a Aldama en sus escritos como un empresario que tenía «acceso privilegiado» a Ábalos, accediendo por el ascensor privado del ministro con una mochila que solo llevaba cuando transportaba «cantidades significativas» de dinero.

Koldo y Ábalos se rieron y murmuraron entre ellos mientras Aldama describía los detalles de la presunta financiación ilegal del PSOE. Mientras tanto, Ferraz ha anunciado hasta en cuatro ocasiones que presentará querellas contra el comisionista de la trama por sus declaraciones. No han presentado ninguna.

Y en medio de todo eso, la espada prestada de la tendera de antigüedades brilla en la solapa del hombre que más sabe de esta historia.

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