DE UNA GANGA A UN TESORO MILLONARIO

El chaval que compró una camiseta de segunda mano por 3 dólares y la revendió por 90.000

Un joven de Oregón adquirió una chaqueta de los Lakers por 3 dólares en una tienda de segunda mano y la revendió en subasta por casi 90.000 tras descubrir su valor histórico.

El chaval que compró una camiseta de segunda mano por 3 dólares y la revendió por 90.000
Quinn Brown. PD

Lo que empezó como un día más buscando ropa vintage para revender se convirtió en una de las historias de coleccionismo deportivo más comentadas del año.

Arranca en el cesto de ofertas de una tienda Goodwill de Portland, Oregón, y termina bajo el martillo de Sotheby’s, con 89.600 dólares sobre la mesa.

«Esto no es una camiseta cualquiera»

En enero de 2026, Quinn Brown, de 19 años, recorría tiendas de segunda mano con la rutina de quien lleva tres años revendiendo ropa vintage por internet.

En una de ellas vio a otro cliente examinar una camiseta amarilla de calentamiento de los Los Angeles Lakers y devolverla al cesto tras un vistazo rápido. Brown se acercó, la cogió y pagó 3,07 dólares por ella. Hasta ahí, un día normal.

La sorpresa llegó en casa. En la espalda de la prenda había un nombre bordado: Chamberlain. No cualquier Chamberlain, sino Wilt Chamberlain, el pívot que sigue siendo el único jugador en anotar 100 puntos en un partido de la NBA y que conquistó dos títulos, uno con los Philadelphia/San Francisco Warriors y otro con los Lakers. Brown, que hasta entonces nunca había ganado más de 250 dólares en una reventa, sospechó que podía tener algo excepcional entre las manos.

De la habitación de un adolescente a la sala de subastas

Brown publicó fotos de la chaqueta en redes sociales, y la publicación llegó hasta Brahm Wachter, responsable de coleccionismo deportivo moderno de Sotheby’s, que se puso en contacto con él para estudiar la pieza. El proceso de autenticación cruzó el corte, los colores, la tipografía del nombre y el desgaste de la chaqueta con fotografías de la época, en especial de las Finales de la NBA de 1972, cuando los Lakers derrotaron a los New York Knicks. Las conclusiones confirmaron que la prenda perteneció a Chamberlain durante la temporada 1971-1972 —la del primer título de los Lakers ya instalados en Los Ángeles, con Chamberlain como MVP de las Finales— y que siguió en su vestuario durante 1972-1973, su última temporada como profesional.

Tres dólares que se convirtieron en 89.600

Sotheby’s fijó una estimación inicial de entre 150.000 y 250.000 dólares para la subasta. El mercado, sin embargo, decidió otra cosa: la puja reunió 48 ofertas y se cerró en 89.600 dólares, por debajo de la horquilla prevista, pero casi 30.000 veces por encima de lo que Brown había pagado por ella. Queda lejos de los grandes récords del coleccionismo futbolístico y deportivo —la camiseta de Pelé en la final del Mundial de 1958 se vendió este mismo verano por 4,9 millones de dólares, y la de Diego Maradona en el partido de la «mano de Dios» de 1986 alcanzó en 2022 los 9,3 millones de dólares (7,1 millones de libras)—, pero para un chico de 19 años que hasta entonces manejaba beneficios de un par de cientos de dólares, la cifra cambia por completo la escala de lo posible.

La historia de Brown se suma a una tradición casi romántica del coleccionismo: la reliquia olvidada, guardada durante medio siglo sin que nadie reparara en su valor, hasta acabar donada como una prenda cualquiera entre decenas de chaquetas idénticas en apariencia. Alguien, en algún momento, la sostuvo, dudó y la dejó en el cesto de las ofertas. A Brown le bastaron unos segundos y tres dólares para no cometer el mismo error: un recordatorio de que, incluso en la era de los algoritmos y las subastas digitales, todavía hay tesoros esperando entre la ropa que nadie más se molesta en mirar dos veces.

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