MUNDO INSOLITO

Se puso veneno en la vagina e incitó a su marido a practicar sexo oral para asesinarlo

Se puso veneno en la vagina e incitó a su marido a practicar sexo oral para asesinarlo
La mujer brasileña detenida por intentar envenenar a su marido, durante el sexo oral. BR

El hombre notó un fuerte y extraño olor cuando estaba en plena faena

La historia es rocambolesca del todo. Tanto, que cuesta creérsela, pero la denuncia existe y la investigación está en marcha desde hace ya la friolera de siete años (Estudiante de química envenena a su compañero de cuarto durante meses por motivos racistas).

Un hombre de 43 años de la localidad brasileña de São José do Rio Preto denunció en su día a su propia mujer por intento de asesinato después de que, según su testimonio, la pasiana se pudiera veneno en la vagina y le sugiriese que le practicara sexo oral (La historia del caníbal japonés convertido en celebridad : ”La carne se deshacía en mi boca como sushi»).

Según recoge el diario ‘Região Noroeste’, la víctima declaró que una noche su esposa lo sedujo y llevó a la cama, ya en el lecho de amor, le pidió que le hiciera sexo oral; cuando el hombre puso la cabeza entre las piernas de su mujer, notó un olor inusual que emanaba de la cavidad vaginal de su mujer.

Entonces la mujer dijo sentirse mal, su esposo muy preocupado la llevó al hospital donde la revisaron y encontraron que se había embarrado su vagina con suficientes toxinas para matar a su marido y a ella misma (Pillan a la espeluznante abuela canibal merendándose a una vecina).

Fue entonces que la «mujer asesina» frustrada, confesó su crimen. Se puso veneno ‘ahí abajo’ para matar a su marido pues no quería darle el divorcio, algo que seguramente no le costará mucho trabajo de obtener a partir de este suceso.

Para los expertos, envenenar a alguien con una versión del sexo oral de esa naturaleza es una idea muy estúpida pues esa cavidad femenina es muy absorbente y quien en realidad correrá mayor riesgo será la mujer que decida poner sustancias tóxicas entre las piernas.

Otros más irónicos, indican que el gesto de llevar a su esposa al hospital a pesar de sospechar que le había dado «vagina envenenada«, demuestra que «la caballerosidad no ha muerto».

Moraleja, tengan cuidado donde meten la lengua.

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