Se pone de moda montárselo a lo 'rubber doller' y lanzarse a hacer locuras sexuales

¡Ojo al parche! Unos viciosos disfrazados de muñecas quieren romper algo más que sus esquemas

Sonrisas postizas, cuerpos de plástico, falsos pechos voluminosos y variopintas pelucas...todo vale

Lo que cuenta es que cada centímetro de piel esté cubierto de plástico y látex, aún a riesgo de asfixiarse

La moda arrasa en Estados Unidos y Reino Unido y amenaza con atravesar fronteras, ya que no en balde cada día son más las personas que se apuntan a esta insólita moda: disfrazarse de muñecas de goma gigantes con claras intenciones sexuales.

Son las llamadas ‘rubber dollers’, que se erigen en lo que para muchos es un esperpento de cuidado a base de muchas caretas de látex con sonrisas postizas, cuerpos de plástico, falsos pechos voluminosos y variopintas pelucas.

 También conocidas como ‘maskers’, lo que cuenta es que cada centímetro de piel esté cubierto de plástico y látex, aún a riesgo de asfixiarse. A partir de ahí realizar las fantasías sexuales que a uno se le antojen sin dar la cara, aunque sí el cante -y  si se logra desde luego encontrar algún orificio al efecto-, es coser y cantar.

PARA TODOS LOS GUSTOS

Detrás de la capa de plástico se esconden hombres de diversas edades, gustos y condiciones sexuales, según revela un documental del canal británico ‘Channel 4‘, que muestra además el atractivo que, según estas personas, existe en transformarse en esta especie de Barbie de tamaño natural.

A decir del portal ‘RT‘, llevan la cara cubierta por una máscara con diminutos orificios para respirar, ver y hablar, lo que parece imposible a juzgar por el aspecto de ser inanimado que tienen. También tienen el torso envuelto en plástico, el mismo material que cubre sus piernas y brazos. 

Una de estas muñecas de goma es un operador de grúa industrial, padre de seis hijos. Otro un hombre de 70 años recién divorciado.

«Es como la extensión de otra persona dentro de mí que solo quiere salir y divertirse»,

asegura Joel, un joven cuya novia acepta que se transforme en ‘Jessie’ de vez en cuando.

La mayoría de las ‘rubber dollers’ atribuyen el aumento de esta excéntrica tendencia al fotógrafo fetichista alemán Peter Czernica, que lleva años fotografiando a sus modelos con ceñidos trajes de látex.

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