Los vecinos se quejaron del continuo traqueteo sexual, y una sentencia lo pone ahora 'en reposo'

Meten a un ‘picha brava’ llamado Romeo seis meses en prisión por los aullidos de gozo de su novia salida

Un tribunal italiano de la ciudad de Vigodarzere, Padua, le culpa de "ser demasiado bueno en el sexo"

Meten a un 'picha brava' llamado Romeo seis meses en prisión por los aullidos de gozo de su novia salida
Sexo, placer, abuso. XY

La pareja de amantes 'atormentaba' a su barrio cada noche durante más de una hora

Si es que hay mucha envidia. O al menos es lo que ha dicho durante el juicio en su contra Romeo Artemio Lori, de 42 años de edad, quien ha sido condenado en las últimas horas a 6 meses de cárcel por culpa de la cachonda de su novia -que no sabemos si se llama Julieta- quien chillaba de tal forma ante sus envites sexuales que tenía a todo su barrio desquiciado, y en un constante sinvivir.

Los vecinos de la ciudad italiana de Vigodarzere, en Padua, se habían quejado varias veces ante la Policía de los atroces gemidos y palabras obscenas de la novia del galán, que emitía cada madrugada mientras tenían candentes encuentros sexuales en su departamento.

¿POR QUÉ NO SE CALLA?

Aunque ya habían solicitado a Romeo con buenas palabras que «bajara el tono» -y no otra cosa-, él nada podía hacer. La mujer seguía a lo suyo plantillas al techo como quien dice, y por mucho que le metiera las bragas en la boca a fin de que no se la oyera tanto.

El tribunal estima ahora, según da cuenta ‘Mirror’, que ha perturbado de forma flagrante la tranquilidad del vecindario, y que por eso se debe pasar medio año entre rejas.

Según las declaraciones de los vecinos, la pareja de amantes se pasaba ‘entrando y saliendo’ más de una hora cada noche,

«y siempre gemía esa loca de una manera muy exagerada. Los gritos y alaridos de la mujer se podían escuchar en todos los pisos».

«DEMASIADO BUENO»

Durante las audiencias, Romeo advirtió que lo estaban castigando por «ser demasiado bueno en el sexo».

No obstante los argumentos del semental italiano, el juez consideró razonables las quejas presentadas, y así, de paso, podrán dormir todos tranquilos y sin sobresaltos.

A algún que otro marido el fallo judicial le ha sentado fatal:

«era mi única alegría sexual, porque duermo con una vaca gorda que sólo grita para reñirme»,

según recogen algunos medios locales.

 

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