El capítulo 9 del dating-show de Cuatro se hizo con un 12,8%

Pelea de gatas, muchos celos y un cuarteto muy machista en el ‘Adán y Eva’ más explosivo

Dos 'Adanes' para dos 'Evas' en una de las entregas más polémicas

Pelea de gatas, muchos celos y un cuarteto muy machista en el 'Adán y Eva' más explosivo
Pantallazo de 'Adán y Eva' (Cuatro).

Desde el primer episodio de ‘Adán y Eva’ no veíamos a dos parejas en el ‘paraíso’ intentando encontrar el amor. El martes 16 de diciembre de 2014, se volvió a repetir la situación. Sandra, Raúl, Rosa y Miguelito se desnudaron y se pelearon entre sí para encontrar el amor. Y es que, en terrenos románticos, cuatro son multitud.

Los primeros en llegar al ‘Paraíso’ de ‘Adán y Eva fueron Raúl y Sandra. Él, guitarra en mano, era el estereotipo de bohemio intenso pero de discurso vacío y enamorado del amor.

Ella, una mulata supuestamente despampanante,era todo lo contrario; una chica pragmática y borde que, aunque tenía 23 años parecía muy mayor. ¿Por qué se pasó todo el programa acusando al resto de ser unos ‘críos inmaduros’ y que ella tenía mucha más experiencia en todo?

Raúl y Sandra hicieron buenas migas (él incluso le tocó una canción ñoña) pero la cosa se complicó cuando entró en escena Rosa, una malagueña ‘fina’ que terminó dándose un beso con su ‘Adán’ tras una cita romántica.

Pero aquí, lo interesante era ver el ataque de celos que le entró a Sandra en cuanto vio aparecer a su competencia:

Cuando la he visto pensé que era la chica que servía las copas. No me fijé en ella.

Dijo la mulata, quien no paraba de repetir que ella no estaba celosa. Para nada. El caso es que Raúl le estaba cantando otra insufrible canción de amor a su nueva conquista cuando apareció Sandra, se enteró de lo del beso, y explotó:

No me ha hecho ninguna gracia. Yo no voy detrás del culo de nadie.

Pero justo cuando Sandra estaba perdiendo puntos y se sentía destronada, apareció Miguel, un ‘cachas’ de sonrisa permanente e inquietante que se creía el rey del gallinero.

A partir de aquí sucedió algo curioso, digno del National Geographic. Como ya había otro macho en la manada, las hembras , de repente, dejaron de competir y acercaron posturas. Y lo mejor es que a ninguna de ella les gustaba el nuevo, pero daba igual, el equilibrio de sexos se había estabilizado.

Luego, Rosa tuvo una cita con Miguel, al que tachó de «demasiado chulo» y con el que no supo de qué hablar, mientras que Sandra y Raúl se lo pasaron de lo lindo en su encuentro privado.

La escena heavy del capítulo llegó de noche. Estaban los cuatro juntos y el monstruo de los celos regresó y todo porque, atención, a Rosa no le apetecía cenar. Fue entonces cuando Sandra le dijo:

Eres una sosa, no sé para qué has venido a esta isla

La malagueña, sin despeinarse, le contestó a la mulata:

Cómo se nota que tienes 23 años, te queda mucho por aprender en la vida

Entonces, Sandra se rebotó y se largó de la ‘fiesta’ con un sonoro:

Iros todos a tomar por culo.

Pero el giro llegó cuando la mulata ganó una absurda prueba de barro y tuvo el poder de expulsar a uno de los habitantes de la isla. ¿A quién eligió? Obviamente, Rosa se fue a su casa con resignación mientras que la mulata se quedó feliz y contenta con sus dos hombres.

Y al final, a Sandra le ha costó mucho tomar su decisión, pero el feeling que había tenido en todo momento con Raúl fue decisivo para elegirle como futura pareja.

A Miguel le dijo que sólo le veía «como una amigo» y éste, que había llegado a la isla lleno de energía, se fue con la misma actitud positiva de siempre. Es más, él mismo ha confesado que ha encontrado el amor dentro del programa, pero con una concursante de otro capítulo.

 

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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