LA MUJER NO HACE ASCOS AL FOGOSO

Con esta gracia se ventila un ‘enrabanado’ a una furcia en el bus sin atreverse a mirarla

El buen hombre no podía esperar al parecer a llegar a la parada...

La debió encontrar sumamente atractiva, aunque algunos la tachan de espantosa. Es una pobre prostituta entrada en años y carnes, a quien un vehemente cliente se trajina en pleno autobús, en alguna ciudad perdida de EEUU.

En medio del gentío, y con los ojos como platos mientras ella sonríe picarona, deja que le ‘monten’ con un suave movimiento en el que no osa mirarle a la cara.

¿Por qué será?

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