Estudio canadiense

Así reaccionan los hombres heterosexuales al ver a dos ‘machos’ besándose

Es difícil determinar si el aumento en el nivel de la enzima era un indicador de estrés, miedo o enfado

Una respuesta similar al estrés fisiológico producido al mirar un cubo lleno de gusanos

A pesar de que la homosexualidad ha ganado grandes batallas de aceptación y normalidad contra la intolerancia, parece que aún queda mucho trabajo por hacer.

Ver un beso entre una pareja homosexual, tanto en la calle como en una película, no está igual de bien visto que si fuese heterosexual.

Lo confirma un estudio canadiense que determinó que muchos hombres heterosexuales que observaron imágenes de dos hombres besándose, experimentaron una respuesta similar al estrés fisiológico producido al mirar un cubo lleno de gusanos.

Para el estudio se contó con 120 hombres heterosexuales que observaron fotografías de parejas homosexuales que mostraban su afecto en público, como cogiéndose de la mano o besándose; después unas diapositivas neutrales, como clips de papel o una manzana, y por último las desagradables como carne podrida o los gusanos.

Después, tomaron muestras de saliva de los voluntarios para analizarlas, según recoge La Vanguardia.

Ambas imágenes, tanto la de los besos como la de los gusanos, aumentaban la producción de alfa-amilasa salival, enzima digestiva vinculada con el estrés y con las respuestas frente a algo que nos provoca ‘repugnancia‘, en comparación con sus respuestas a estímulos neutrales.

«Los hombres heterosexuales que observaron imágenes de dos ‘machos’ besándose experimentaron una respuesta similar al estrés fisiológico producido al mirar un cubo lleno de gusanos»

También es cierto que no pudieron concretar cómo interpretar y asegurar la diferencia entre las emociones asociada a la ansiedad o a la repugnancia, ya que es difícil determinar si el aumento en el nivel de la enzima era un indicador de estrés, miedo o enfado.

Lo más curioso es que no se encontró una clara relación entre los prejuicios y la respuesta fisiológica, ya que los que supuestamente eran ‘más tolerantes’ experimentaron mayor respuestas de estrés. Al menos ninguno de los participantes reaccionó de forma violenta.

Por otro lado, los investigadores consideran que sería interesante comparar dichos niveles de estrés fisiológico en culturas donde hay grandes prejuicios sexuales abiertamente reconocidos.

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