Conducta humana

Así es la ‘finca embrujada’ en EE.UU. que pone a prueba a los masoquistas

Esta casa permite vivir una auténtica película de terror a todo aquel que se adentra en ella

Así es la 'finca embrujada' en EE.UU. que pone a prueba a los masoquistas
Quedarse verde YT

Sadomasoquismo es un acrónimo de los términos sadismo y masoquismo, en el cual una persona obtiene placer al ser dominado o maltratado durante el acto sexual, según wp.

El sadismo es la obtención de placer al realizar actos de crueldad o dominio. Este disfrute puede ser de naturaleza sexual y consensuada, en cuyo caso se considera una de las parafilias que se engloban bajo el acrónimo BDSM. En caso contrario, puede ser indicativo de trastorno mental o el resultado de emociones humanas como el odio, la venganza e incluso ciertas concepciones arcaicas de la justicia. Estamos, pues, ante una polisemia con matices de significado netamente diferenciados. El término sadismo viene del Marqués de Sade, escritor y filósofo francés autor de numerosas obras donde el sadismo sexual ocupa un papel de gran importancia.

Su antónimo y complemento potencial es el masoquismo. El masoquismo es la obtención de placer a través de actos de crueldad o dominio causados a sí mismo o provocados a uno mismo por medio de una persona con la que se mantenga un vínculo emocional. Este disfrute también puede ser sexual o asexual. La característica fundamental del masoquismo que lo distingue de otros tipos de sumisión es la algolagnia, esto es, la mezcla causada entre el dolor y el placer.

McKamey Manor es un «campo de supervivencia», una finca que se presenta como ‘embrujada’ y que ofrece la posibilidad de vivir en primera persona un secuestro y distintos tipos tortura que parecen sacadas de una película de terror, según RT.

Russ McKamey, fundador de esta experiencia terrorífica sin ánimo de lucro organiza las visitas los fines de semana en la ciudad de Nashville, en el estado de Tennessee, y en Huntsville en Alabama. En el sitio de esta finca se advierte a los visitantes que será llevados hasta su «límite personal» de resistencia física y mental.

Todo comienza cuando hombres en pasamontañas ‘secuestran’ las personas y las llevan a la finca donde empieza el desafío.

Los participantes deben firmar un documento de 40 páginas por el que eximen de toda responsabilidad a los organizadores. Además, tienen que estar completamente sanos y haber cumplido los 21 años o tener el permiso de los parientes. Una inquietante particularidad de esta experiencia radica en el hecho de que no existe ninguna palabra que permita a quienes se adentran en ella a pararla de forma inmediata.

Los secuestradores son actores voluntarios que arrancan pelos a los visitantes, les causan moratones, pelean con ellos, los sumergen en agua, e incluso los obligan a comer insectos y beber sustancias desconocidas. Asimismo, los torturadores filman toda la experiencia y después la publican en su canal en YouTube y en su sitio web.

La duración de este trance puede alcanzar las 8-10 horas pero, según la información del sitio oficial, todas personas se rinden mucho antes. Visitar la casa embrujada es completamente gratis, si bien McKamey acepta la comida para los perros que dona a un albergue para animales.

VÍDEO DESTACADO: La película porno sadomasoquista que deja en cueros a la pudorosa Carmena

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