SALUD Y BELLEZA

El ‘edging’ y otras técnicas secretas para hacer que el sexo dure más tiempo

El 'edging' y otras técnicas secretas para hacer que el sexo dure más tiempo
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Consejos respaldados por la ciencia para ayudar a los hombres a lograr que la eyaculación precoz sea algo del pasado, que da Grant Stoddard en VICE.com y recoge Laura Castro en Infobae este 25 de octubre de 2018.

Se estima que el 30 por ciento de los hombres entre las edades de 18 y 60 años experimentarán eyaculación precoz (EP) en algún momento de sus vidas. Caracterizada por una eyaculación que siempre (o casi siempre) ocurre antes o dentro de un minuto de penetración, la EP puede tener diversas causas.

Con frecuencia, un detonante de esto son los factores psicológicos como el estrés, la depresión, los problemas de pareja o la ansiedad relacionada con el desempeño, aunque las enfermedades físicas como la diabetes, la hipertensión arterial, los problemas de tiroides o las enfermedades de la próstata también pueden ser una causa, dice el especialista en salud sexual Michael Reitano.

En resumen, no es divertido y algunas veces puede llevar al eyaculador prematuro a evitar por completo la intimidad sexual. Sin embargo, hay una serie de intervenciones relativamente simples que han demostrado ser efectivas en el tratamiento de este padecimiento. Éstas son algunas de ellas.

Empieza a vivir al límite

¿Alguna vez ha oído hablar del edging para durar más tiempo durante el acto sexual? Significa acercarse al límite de lo que se denomina «inevitabilidad eyaculatoria», el punto orgásmico de no retorno, y luego detenerse por un minuto más o menos antes de reiniciar la acción. Si tienes un pene, es probable que ya sepas cómo se siente estar en el punto de no retorno. Si eres la pareja de alguien con pene, es la parte en la que empiezan a hacer esa cara.

«La inevitabilidad eyaculatoria se refiere a ese punto durante el período previo a la eyaculación cuando las contracciones en el conducto deferente y la próstata sacan al semen de los tubos donde generalmente se almacena para luego pasarlo a la uretra», dice Reitano.

«Una vez allí, el proceso eyaculatorio continúa a medida que las contracciones rítmicas de los músculos de la pelvis, aproximadamente cada 0,8 segundos, liberan al semen del pene en oleadas».

La clave para llegar a ser bueno en el edging, y tener control sobre tu orgasmo en cualquier situación, implica saber identificar cómo se siente el momento justo antes de ese momento. Si eres propietario de un pene, puedes comenzar este régimen de entrenamiento cuando estés solo en casa con algo de tiempo en tus manos.

En lugar de ver pornografía, concéntrate en las sensaciones que experimenta tu cuerpo. Cuando alcances el punto de inflexión, toma el control del impulso casi irresistible de eyacular. Usando lo que el educador sexual radicado en Florida, Lawrence Siegel, llama stop-start [detenerse-empezar], puedes incluso practicarlo con tu pareja. El stop-start es una técnica de terapia sexual que Siegel respalda como un «tratamiento eficaz para durar más tiempo».

Al igual que en la práctica en soledad, cuando se acerque el momento, detén el estímulo que te pone en peligro de derramar tu semilla y centra tu atención en complacer a tu pareja o simplemente toma un descanso. No te preocupes si tu erección disminuye, casi siempre viene otra justo detrás.

Una vez que te sientas cómodo sabiendo cuál es tu punto de no retorno, podrás aventurarte en la zona de peligro sin todos los tiempos muertos. Convertirte en un practicante consumado del edging tiene otras ventajas: un recorrido escalonado y extenso hacia el clímax debería hacer que tu orgasmo sea mucho más potente.

«No solo aumentará la cantidad de semen dispuesto para la eyaculación en el orgasmo, sino que también aumentarán las contracciones placenteras que se producen con esa liberación», me dice Reitano, explicándome que el aumento gradual de la tensión emocional y psicológica conduce a niveles crecientes de placer, por lo que se intensifica el orgasmo.

Considera tomar medicamentos orales

La dapoxetina es el primer compuesto desarrollado especialmente para el tratamiento de la eyaculación precoz. Este medicamento ha sido aprobado y vendido en muchos países por algún tiempo, aunque en los Estados Unidos ha estado a la espera de su aprobación desde el año 2004.

Sin embargo, hay otros medicamentos aprobados por la FDA que tienen entre sus efectos secundarios el retraso del orgasmo, dentro de estos medicamentos están los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 como el sildenafilo, que es el ingrediente activo del Viagra.

«Curiosamente, los medicamentos que tratan la disfunción eréctil y brindan a los hombres erecciones más robustas pueden causar orgasmos tardíos», dice Reitano al explicar que para millones de hombres que experimentan disfunción eréctil y EP, esto es un remedio dos en uno.

Un estudio de 2007 demostró que el sildenafilo es una forma segura y efectiva de tratar la eyaculación precoz, en tanto que una investigación publicada a principios de 2000 encontró que el sildenafilo redujo el período refractario en un promedio de 11 minutos para los hombres que tienen alrededor de 32 años.

Reitano dice que los beneficios de usar medicamentos orales para la EP con respecto a otros métodos es que estos le permiten a las personas disfrutar del sexo sin imponerles las restricciones de disminución de involucramiento, de sensibilidad o el uso de técnicas que requieren una interrupción de la intimidad. ¿Las desventajas?

Son medicamentos con efectos que no se limitan a su uso en el tratamiento de la EP, y que es posible que tengan varios efectos secundarios más, «aunque solo se asocian con el medicamento en sí».

Ponte confortablemente insensible

Si hay una opción nuclear para las personas que buscan retrasar el orgasmo, esa es poner sus manos en un producto diseñado para desensibilizar temporalmente el pene. Para muchas personas, usar el viejo y conocido condón hará el trabajo sucio. Durex y Trojan ofrecen condones que contienen entre un 4 y un 5 por ciento de benzocaína, un agente adormecedor que reducirá la sensibilidad del pene y permitirá que reduzcas la velocidad del reloj en tu próxima sesión sexual.

Si no usas condones, puedes desensibilizar el pene con una toallita tópica que contenga 4 por ciento de benzocaína, un anestésico local. En 2017, los resultados provisionales de un ensayo clínico doble a ciegas demostró que la mayoría de los quince participantes del ensayo lograron un tiempo de latencia intravaginal de más de dos minutos después de un período de dos meses. (Al comienzo del ensayo, los 15 participantes informaron consistentemente que el sexo duraba menos de dos minutos después de la penetración).

Los aerosoles para el adormecimiento también pueden ser eficaces. Ian Kerner, psicólogo y autor de She Comes First, recomienda la lidocaína en spray como agente adormecedor. «La rocías una o dos veces en la cabeza del pene, y se absorberá muy bien, por lo que la mujer no experimentará sensación de adormecimiento residual», dice.

Comprime y complace

En los años 60, los pioneros de la investigación sexual William Masters y Virginia Johnson analizaron varios métodos para ayudar a los hombres a retrasar la eyaculación. Entre los más efectivos se encontraba la «técnica de la compresión», en la que la pareja del hombre le echa una mano para retrasar la eyaculación y prolongar la duración de las relaciones sexuales.

Los investigadores les dijeron a las mujeres, quienes aparentemente eran las únicas que podían ser parejas de alguien con pene en los años 60, que colocaran el pulgar, el índice y el dedo medio alrededor de la punta del pene, y que apretaran inmediatamente antes de que el hombre alcanzara el punto de la inevitabilidad eyaculatoria y que siguieran apretando hasta que ese sensación hubiera disminuido y su cuerpo estuviera relajado antes de liberar lentamente la presión.

En su libro de 1970, titulado con bastante acritud «Human Sexual Inadequacy» [Inadecuación sexual humana], Masters y Johnson informaron haber tratado 186 casos de eyaculación precoz y haber tenido solo cuatro fracasos.

En el Australian and New Zealand Journal of Psychiatry, los psiquiatras contemporáneos Michael Clarke y Laurel Parry sugirieron que el éxito de la técnica se derivó de una «reducción de la ansiedad en la situación coital y un fortalecimiento de la confianza en la relación entre los cónyuges».

Haz tus ejercicios de Kegel

Los hombres, como las mujeres, tienen músculos del suelo pélvico, los cuales son el músculo puborrectal, el músculo pubocoxígeo y el músculo iliocoxígeo. Estos músculos proporcionan soporte a los órganos pélvicos, incluida la uretra, la vejiga y el intestino. Además, también se contraen rítmicamente durante el orgasmo.

Realizar lo que comúnmente se conoce como ejercicios de Kegel puede fortalecer estos músculos. «Los hombres poseen los mismos músculos que ayudan a muchas mujeres a tener control haciendo ejercicios de Kegel y, por lo tanto, pueden beneficiarse también al fortalecerlos», dice Reitano.

La forma más fácil de lograr control sobre este trío de músculos es detener el flujo de orina al ir al baño. Una vez que hayas establecido la conexión entre la mente y los músculos, aprieta y suelta los músculos del suelo pélvico repetidamente durante diez segundos.

Haz tres series, con un descanso de diez segundos entre series. Una vez que tengas una buena rutina, puedes comenzar a utilizar tu nueva habilidad mientras tienes relaciones sexuales.

«Al flexionar repetidamente esos mismos músculos unas cuantas veces al día, puedes desarrollar control suficiente como para retrasar el orgasmo».

«Detenerte repetidamente mientras orinas puede provocar irritación uretral. Tienes que tener cuidado con esto. Aprender sobre los músculos del suelo pélvico al detener la micción es útil, pero no es algo que debas hacer de manera consistente».

Habla al respecto

Si pruebas todos los consejos anteriores y el sexo aún no dura tanto como a ti y a tu pareja les gustaría, podría ser momento de consultar a un terapeuta, solo o en pareja.

«La disfunción sexual puede estar arraigada en la psicología en lugar de la fisiología, y esto es particularmente cierto en la aparición de la EP repentina y situacional».

Un estudio de 2013 publicado en Japanese Psychological Research examinó a 15 personas que experimentaban EP y que se sometieron a ocho o doce sesiones de terapia y encontraron que los cambios fueron «estadísticamente significativos con una tendencia hacia la mejora».

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