EL SOBRINO DE FRANCIS FORD COPPOLA ES UNA DE LAS ESTRELLAS MEJOR PAGADAS DE HOLLYWOOD

Mansiones, una isla en el Caribe y un dinosaurio: la descomunal fortuna que Nicolas Cage ha gastado en caprichos

El carácter manirroto del intérprete le ha supuesto más de un disgusto económico

Mansiones, una isla en el Caribe y un dinosaurio: la descomunal fortuna que Nicolas Cage ha gastado en caprichos

Además de ser una de las estrellas más populares y mejor pagadas de Hollywood, Nicolas Cage es popular por el agujero que tiene en sus manos, a través del que se escapan los millones sin control. Este carácter manirroto, de hecho, ha llevado al sobrino de Francis Ford Coppola a pugnar en más de una ocasión para evitar la bancarrota. Todo, por gastos de ingentes cantidades en propiedades, exóticas mascotas, coches de lujo, un avión privado e incluso una isla del Caribe.

El actor y productor estadounidense llegó a ser propietario de 15 exclusivas viviendas -mansiones, castillos y fincas-, entre las que se encontraba una casa encantada en Nueva Orleans en la que se gastó cerca de 4 millones de euros por tratarse del lugar donde -según cuenta la leyenda- habitó Delphine LaLaurie, una terrateniente aficionada a torturar y asesinar a sus esclavos en el siglo XIX.

Pero Cage no tuvo suficiente con tanto domicilio y optó por adquirir el cráneo de un Tarbosaurus bataar -un dinosaurio pariente lejano del T-Rex de unos 67 millones de años de antigüedad– en una puja en la que luchó contra el mismísimo Leonardo DiCaprio y en la que se terminó imponiendo. Aquello le trajo serios problemas, pues, pasado un tiempo, las autoridades le comunicaron que la valiosa y exclusiva pieza había sido importada ilegalmente desde Mongolia, con lo que se vio obligado a devolverla.

“Fue algo desafortunado porque gasté 276.000 dólares en eso. Lo compré en una subasta legítima y descubrí que fue extraído ilegalmente de Mongolia, y luego tuve que devolverlo. Por supuesto, que debía entregarse a su país. ¿Pero quién sabía? Además, nunca recuperé mi dinero. Entonces, eso apestó”, recordó años atrás.

Aunque a raíz de aquello no trascendieron nuevas transacciones del intérprete, antes se había agenciado, a modo de mascotas, dos cobras albinas -a las que bautizó ‘Moby’ y ‘Sheba’-, un pulpo gigante e incluso un cocodrilo. También compró una tumba con forma de pirámide en el cementerio Saint Louis de Nueva Orleans, un Lamborghini Miura SVJ que perteneció al déspota Mohammad Reza Pahlevi, una colección de tebeos valorada en un millón y medio de euros y una isla en las Bahamas de la que después se desprendió por poco más de 6 millones de euros.

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Autor

Carla Calvo

Periodista y Comunicadora Audiovisual por la URJC. Redactora de lifestyle, corazón y eventos en Periodista Digital.

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