(PD/EFE).- Un agente de la Gendarmería Vaticana, Alessandro Benedetti, de 26 años, se quitó la vida este lunes de un tiro en la cabeza en un baño del cuartel donde se alojaba, según confirmó el portavoz de la Santa Sede, el jesuita Federico Lombardi. Al parecer, según un papel escrito dejado por el joven, el agente de la Gendarmería vaticana se quitó la vida por un problema sentimental.
El hecho ocurrió a las 7.30 de la mañana en el cuartel que ocupa este cuerpo armado dentro de la Ciudad del Vaticano. Según contó Lombardi, a esa hora fue hallado con un tiro en la cabeza el joven alumno de la Gendarmeria Vaticana en el baño de su habitación. Benedetti estaba grave pero aún con vida. Trasladado inmediatamente al Hospital Santo Spirito de Roma, falleció alrededor de las nueve de la mañana, hora local.
El portavoz señaló que según «los primeros indicios» parece que el joven había decidido suicidarse. En el baño fue encontrado un papel, que ahora estudia la magistratura vaticana, en el que al parecer explicaba su decisión.
El jesuita Lombardi manifestó que el papa Benedicto XVI ha sido informado de la muerte del agente y que ha expresado «su tristeza por la misma, ha confiado a la misericordia de Dios al joven Benedetti y ha mostrado su cercanía espiritual con la familia del gendarme«.
Alessandro Benedetti entró en la Gendarmeria Vaticana el pasado mes de abril como «alumno», habiendo superado el proceso de selección habitual que tiene en cuenta su situación psíquica y de actitud, así como de manejo de armas. En estos meses, señaló Lombardi, Benedetti nunca dio señales de «preocupación».
Además de la famosa e histórica Guardia Suiza, el Vaticano también cuenta con la Gendarmería, encargada de la seguridad del pequeño Estado. La Gendarmería Pontificia es un cuerpo militar formado por 150 hombres que realizan labores de policía judicial, de tráfico y de aduanas. También participa en la protección del Papa.
