Cae la primera banda de españoles y kosovares dedicada al crimen organizado

(Agencias / PD).- Por primera vez, la policía española ha desmantelado una organización criminal integrada por españoles y kosovares. Detenidos el pasado 4 de enero, en su mayoría en un centro comercial de Madrid, estaban especializados en secuestros, extorsiones y robos por butrón, y ya han ingresado en prisión por orden judicial.

Agentes de la Policía Nacional pertenecientes a la Jefatura Superior de Policía de Madrid han detenido a ocho personas, cuatro españoles y otros tantos kosovares, acusados de integrar un grupo altamente especializado en secuestros, extorsiones y robos. Es la primera que se detecta un grupo criminal organizado integrado por ciudadanos kosovares y españoles en este tipo de delitos.

En la operación se ha practicado el registro de una nave industrial situada en la localidad de Getafe, que era utilizada de forma clandestina. Se han intervenido numerosos efectos procedentes de los robos: ciento once televisores obtenidos de un importante asalto a una distribuidora (valorados en cuatrocientos cuarenta mil euros), un turismo y una motocicleta, ambos sustraídos, y gran cantidad de material informático.

Por otro lado a los detenidos se les ha intervenido otro vehículo todoterreno robado bajo amenazas a su propietario, numerosa documentación de víctimas y tres kilogramos de marihuana, según fuentes policiales.

Amenazas a empresarios

La operación policial, llevada a cabo por la Brigada Provincial de Policía Judicial, comenzó cuando los agentes tuvieron conocimiento de las amenazas que recibían varios empresarios, contra sus personas y su entorno familiar, por parte un grupo de individuos españoles y originarios de Europa del Este, exigiendo el pago de importantes cantidades económicas.

Concretamente, un empresario había sido retenido en el interior de una nave industrial de su propiedad durante siete horas, hasta asumir el compromiso, previo a su liberación, de hacer frente al pago de una cantidad de dinero que ascendía a 115.000 euros. Esta deuda la exigían como consecuencia de las «pérdidas» ocasionadas por la desaparición de objetos robados que habían sido almacenados en la nave de este empresario, gracias a la connivencia y colaboración de empleados infieles de éste.

Hacían, por tanto, responsable al propio empresario, que se vio inmerso en una dinámica continua de amenazas y coacciones. Incluso llegaron a apoderarse de efectos vinculados con su actividad profesional, en concepto de garantía de pago.

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