La policía carece de pruebas que determinen dónde murió Permanyer y cómo se trasladó el cadáver

(PD / Agencias).- La policía nunca llegó a determinar con pruebas dónde y cuándo fue asesinada Anna Permanyer ni cómo su cadáver llegó al paraje cercano a Sitges (Garraf) donde fue hallado en octubre del 2004, ha admitido hoy el responsable de la investigación, el inspector Alfonso Mariño.

Mariño ha explicado en la Audiencia de Barcelona, ante el jurado popular, que desde el principio se sospechó de los acusados Joan Sesplugues y Carme Badia, porque ambos tenían antecedentes policiales y se hallaban en el piso de la torre Atalaya adonde fue Permanyer la tarde de su desaparición. Badia era inquilina de ese piso, propiedad de la psicóloga fallecida.

La principal imputada –a la que se le acusa, junto con Sesplugues y Anabel Toyas, de extorsionar a Permanyer para firmar un contrato de arras por el piso y después asesinarla– estuvo en prisión durante nueve meses en 1997 bajo la sospecha de que había urdido en el asesinato de su segundo marido, Josep Campi, aunque no fue procesada por falta de pruebas.

Una sola línea de investigación

En el caso de la muerte de la psicóloga, Mariño ha declarado que, aparte de los procesados, «no se hallaron datos que incriminaran a otras personas y nunca se abrió otra línea de investigación diferente a la inicial». No obstante, ha reconocido que la policía nunca determinó «con pruebas» dónde, cuándo ni cómo se cometió el crimen, ni cómo fue trasladado el cuerpo.

Mariño ha explicado que la policía empezó a investigar a la otra acusada, Anabel Toyas, tras descubrir que fue en su domicilio de Fraga (Huesca) donde se redactó el contrato de arras, según el cual Permanyer vendía su piso a la hija menor de Badia, por el que la principal acusada supuestamente había abonado 420.000 euros como paga y señal.

Sin embargo, la policía tampoco ha podido demostrar que Toyas estuviera en Barcelona el día en que Permanyer desapareció, ha reconocido el inspector.

Fondos en Andorra

Los agentes sí que han podido comprobar que la principal acusada no disponía de fondos en Andorra, de donde dijo que había sacado el dinero de la paga y señal, ni tampoco se detectó «en ningún momento» ningún ingreso de esas características en las cuentas de la familia Permanyer, ha agregado el jefe policial.

Durante la sesión de hoy también han declarado dos testigos protegidos que han asegurado que Badia les preguntó cuánto tiempo tardaba en generar mal olor un cadáver y han destacado que desconocían que la imputada, a la que conocían y con la que se veían con frecuencia, quisiera comprar un piso en la torre Atalaya.

Uno de los testigos ha añadido que la noche de la desaparición llamó al domicilio de la presunta asesina, y que no estaban ni ella ni Sesplugues, y que respondió la hija de la imputada, quien dijo que su madre había ido al centro hospitalario Corachán. El testigo llamó al centro, pero allí le dijeron que no se había registrado nadie con esa identidad en urgencias.

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