(PD / Agencias).- «Si alguna vez me tengo que ir, antes voy a hacer algo». Esta era una de las frases que los vecinos de Anna Moreno, de 53 años, recordaban el lunes minutos después de la tragedia. Se despertaron con «un fuerte ruido» sobre las 7.30 horas. El piso 1º 3ª del número 139 de la Rambla Prim, en el barrio de la Verneda de Barcelona, acababa de explosionar.
La deflagración, fruto del gas -aunque se desconocía si era natural o butano, como si fue provocada o accidental-, se saldó con tres muertos, cuyas identidades todavía se verificaban mediante las pruebas de ADN.
En un principio se valoró la posibilidad de que los fallecidos fueran tres hermanos, vecinos de la mujer, pero el lunes por la tarde uno de ellos fue localizado con vida fuera de su domicilio. Mientras, ella estuvo desaparecida. Por eso la policía consideraba como «muy probable» que el tercer cuerpo perteneciera a la propia Anna Moreno. Se da la circunstancia de que «dos cadáveres estaban en el piso 1º 4ª, y el tercero, en el rellano», según informaron fuentes policiales.
Se da la circunstancia de que ‘El Periódico de Catalunya’ publicó el pasado viernes en su sección de cartas al director una misiva enviada por la propia Anna M. en la que ésta señalaba que iba a ser «desahuciada por no haberle pagado al propietario sus impuestos (el IBI)».
«Estoy desesperada. Este es un típico caso de ‘mobbing’ inmobiliario. Que alguien intervenga para que no se produzca esta injusticia», señalaba en la misiva la mujer, a quien los vecinos del inmueble han definido como una persona conflictiva que se negaba por sistema a hacer mejoras en el piso.
«A mi intentó desahuciarme en cinco ocasiones y no lo consiguió por estar en paro. No me encontraba en mi domicilio. Soy desahuciada por edicto. No se agotaron las vías de notificación», indicaba la mujer.
Denunciada por su hermana y su cuñado, propietarios del piso
Y, efectivamente, tal y como relata en su carta, Anna M.P. iba a ser desahuciada, tras perder un juicio con su propia hermana y su cuñado, que eran los propiertarios del piso en el que vivía y se ha originado el fuego.
La principal sospechosa de provocar la explosión tenía una orden de desahucio por no pagar el alquiler del piso, que ascendía a los 93,22 euros. Al no poder efectuarse en la fecha señalada -el 20 de febrero-, miembros de las fuerzas de seguridad iban a acompañar hoy a agentes judiciales para hacer efectivo el desalojo.
La mujer, Anna M.P., se negaba a que los propietarios del piso, su hermana y el marido de ésta, le subieran el alquiler y la disputa llegó a los tribunales. En marzo de 2004, el Juzgado de Primera Instancia de Barcelona dictaminó que la renta debía aumentar hasta los 93,22 euros a partir de mayo.
Sin embargo, la inquilina envió varios giros postales, de la misma cantidad que la vieja renta, en fechas aleatorias en concepto del alquiler del primero tercera del número 139 de la Rambla de Prim y 253-259 de la calle Andrade.
Por esa razón, los agentes judiciales se personaron en su piso en cuatro ocasiones, tanto de día como de noche, para entregarle la citación para la vista del juicio de desahucio, pero no la encontraron. Finalmente, se la citó para el 16 de diciembre de 2005, mediante un edicto colgado en la puerta de su domicilio, pero Anna M.P. no compareció y el juez ordenó el desahucio.
El pasado 20 de febrero, agentes judiciales se personaron en el piso de Anna M.P. pero ésta no les abrió la puerta. La propia mujer lo relata en la carta a El Periódico: «El 20 de febrero vinieron del juzgado para echarme del piso, pero no les abrí la puerta. Me dijeron que volverían con las fuerzas de seguridad del Estado para echarme como si fuera una delincuente, pese a que los alquileres están pagados. Si nadie lo impide, vendrán el próximo lunes. Estoy desesperada», exclamaba.
Precisamente, un equipo de funcionarios judiciales se ha desplazado hacia las 09.30 horas de esta mañana hasta la vivienda en la que habitaba Anna M.P. para proceder al desahucio decretado por el juzgado de primera instancia número 55 de Barcelona por impago del alquiler del piso. Sin embargo, cuando han llegado al lugar se han encontrado con un panorama desolador de la explosión.