Acusan de homicidio involuntario grave a los monitores de un menor que falleció en un campamento scout

Diego Amador Madrid, de 13 años, murió tras una larga caminata, sin agua, expuesto a un fuerte calor y sin que sus monitores respetaran «las más elementales reglas de prudencia» y «violando deberes objetivos y subjetivos de cuidado».

La tragedia ocurrió en agosto de 2005 en Sesimbra (Portugal). El entonces director de la Asociación Grupo Scout Luján 102, César Gil, y los cuatro monitores, fueron denunciados por los padres del menor fallecido. Esta familia no entiende, todavía hoy, muchas de las trágicas circunstancias que ocurrieron aquel 4 de agosto de 2005 en que perdieron a su pequeño por una «negligencia» de sus cuidadores.

Se quejan, incluso, de que no les avisaran de lo que estaba pasando con Diego «sabiendo que estábamos allí mismo, en Sesimbra», dice la familia, según recoge ABC.

Lo que dice la autopsia

El fiscal de Sesimbra dice, en su petición de condena, que «Diego Amador falleció a las 17,48 horas de ese día debido a un fallo multiorgánico provocado por un intenso esfuerzo físico… Diego Amador falleció debido al desarrollo de un cuadro de agotamiento físico asociado a la exposición al calor».

Y añade: «De hecho, en el informe de la autopsia consta que el menor presentaba espuma en las vías aéreas superiores, edema pulmonar, petequias pulmonares cardíacas y vestigios escasos de orina, así como los hallazgos histológicos de hemorragia pulmonar y congestión vascular muy marcada y generalizada de los órganos estudiados, siendo compatibles con las alteraciones orgánicas consecuencia de la exposición al calor».

«Un calvario»

Además, se recuerda que «Diego presentaba, antes de la muerte, náuseas, cefaleas, cansancio y habla incoherente, enmarcables en un síndrome de exposición al calor asociado al agotamiento físico».

A juicio de la familia de Diego, el niño debió pasar un calvario. El fiscal hace constar que, en las horas previas a su fallecimiento, el menor dijo tener fuertes dolores de cabeza y agotamiento físico, que «se presentaba desfigurado y tambaleante… Como no se recuperaba uno de los monitores intentó pedir ayuda por lo que recorrió algunos kilómetros hasta alcanzar la sede de la Cantera del «Zé Galo», en Zambujal, local desde el que fueron llamados por teléfono, los bomberos voluntarios».
En efecto, cuando llegaron los bomberos, Diego se hallaba inconsciente y entró en parada cardiorrespiratoria. Fue evacuado en helicóptero hasta el Hospital de la localidad de Almada, donde falleció.

Paracetamol y fiebre

El fiscal insiste en que los demandados sabían que Diego había sido tratado de una herida en el pie, «que estaba tomando paracetamol, que estaba febril y que esa condición suya desaconsejaba el esfuerzo físico, que consistía en una caminata de varios kilómetros».

También asegura que «los demandados sometieron a todos los jóvenes a un esfuerzo físico intenso, una caminata de 50 kilómetros en tres días consecutivos». Y recuerda que, en esta actividad, hubo jóvenes que también «pararon exhaustos». Ese 4 de agosto de 2005, en la zona de la excursión la temperatura llegó a los 38 grados.

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