«Si no hubiese tenido la Playstation, no habría matado a mi hijastro»

"Si no hubiese tenido la Playstation, no habría matado a mi hijastro"

(PD).- Luigi D.G., el joven dominicano acusado de matar a su hijastro porque no le dejó acabar una partida en la consola, reconoció hoy los hechos y manifestó que «si no hubiera tenido la Play (en referencia a la videoconsola) no habría pasado nada».

El acusado declaró que estaba «enloquecido» con el juego ‘Mortal Combat’ y que «no paraba de jugar». El día de los hechos, relató, estaba jugando en la habitación con el niño cerca, cuando él le apretó un botón que hizo que le mataran en la partida.

Entonces reaccionó golpeándole aunque no supo recordar durante cuánto tiempo ni en qué partes del cuerpo. Entre sollozos, Luigi D.G. dijo sentirse muy «arrepentido» y aseguró que «no entiende» que le pasó por la cabeza y todo le parece «un sueño», porqué «quería muchísimo» al niño. Según explicó, cuando se dio cuenta de lo que había pasado «ya era tarde».

La madre del niño también declaró hoy aunque lo hizo a puerta cerrada. Su declaración no ha transcendido aunque testigos señalaron que «no habría declarado contra el acusado». La mujer rechazó ante los medios que exista actualmente una relación sentimental con él, aunque la defensa afirma que la joven le ha ido a ver varias veces a la cárcel, donde el acusado permanece desde los hechos de forma provisional, y que también ha llevado a la hija de ambos, nacido poco tiempo después del crimen.

Solicitan una condena de 20 años por homicidio imprudente
La primera sesión del juicio contra el joven dominicano, que se hace en la Sección Segunda de la Audiencia de Tarragona, fue tensa por la presencia de un grupo de familiares de la víctima que increparon y amenazaron en varias ocasiones al acusado.

Los familiares también esperaron la salida del acusado al finalizar la sesión. Cuando vieron salir el vehículo policial que lo llevaba de nuevo a prisión, se abalanzaron sobre el coche, y golpearon los vidrios, también a gritos de «asesino». Algunos de los miembros se encararon a la Guardia Civil que optó por no actuar y se limitó a intentar que los familiares no impidieran la salida del vehículo policial.

La fiscalía, la acusación particular y la acusación popular, ejercida por la Generalitat, solicitan una condena de 20 años para el acusado al considerar el crimen un asesinato con el agravante de parentesco. Por su parte, la defensa quiere la absolución o como máximo un año de pena por homicidio imprudente.

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