(PD).- La azafata superviviente del trágico accidente de Barajas ha relatado a la Guardia Civil que el avión no tenía fuerza cuando empezó a elevarse. De hecho, una de las turbinas de la aeronave tenía activado el sistema de reversa, dispositivo que se utiliza en tierra para frenar el aparato. Sin embargo, no se conoce aún si este elemento fue accionado por el piloto para abortar el despegue o si se produjo por un fallo mecánico.
Las hipótesis sobre el trágico accidente se siguen sucediendo días después del suceso. Una de las azafatas, el único miembro de la tripulación que ha sobrevivido, ha declarado a la Guardia Civil que «noté que el avión no tenía fuerza cuando empezó a elevarse». De hecho, este es el testimonio mayoritario de los heridos que se encuentran en un estado consciente.
Según el diario de Prisa esto podría ayudar a explicar el por qué el avión tardó tanto en poder elevarse. Fuentes de la investigación han señalado que el piloto podría haber activado el sistema de reversa, uno de los elementos que se utilizan para frenar la aeronave cuando toca tierra. Sin embargo, la reversa sólo puede accionarse en tierra lo que alimenta las hipótesis de por qué en los restos del avión uno de lo motores tenía este mecanismo activado.
Este sistema de reversa provoca que el aire que entra en la turbina salga por la parte delantera lo que facilita la frenada del avión. De este modo, el piloto al ver que no conseguía elevar la aeronave podría haber intentado abortar el despegue activando la reversa, lo que explicaría por qué se escoró a la derecha. Aunque también cabe la posibilidad de que este sistema se accionase por un fallo mecánico.