Un joyero muere degollado al resistirse a dos atracadores en su tienda de Leganés

Un joyero muere degollado al resistirse a dos atracadores en su tienda de Leganés

(PD).-La espiral de inseguridad que azota la región no da tregua. Tras semanas plagadas de asesinatos y atracos de película por toda la región, el gremio de los joyeros, uno de los más castigados, ha vuelto ha sufrir el zarpazo de la violencia. El dueño de una joyería de Leganés fue atracado a plena luz del día, retenido y, finalmente, degollado al resistirse a los asaltantes.

Los dos atracadores que cometieron este nuevo asesinato tenían perfectamente estudiados «desde hacía varias semanas» los movimientos de los propietarios de la Joyería Verya. Asimismo, conocían bien la estructura de la tienda y sus accesos, tal y como confirmaron fuentes policiales. El dueño del establecimiento era Salam H. T., de 55 años, de origen iraní pero con nacionalidad española desde hace años, según informa ABC.

Regresaba de vacaciones

Regresaba ayer después de 15 días de vacaciones. Eran las diez de la mañana. Llegó caminando a su local -situado en la céntrica avenida de Fuenlabrada, número 36- y dedicó algunos minutos a hablar con comerciantes cercanos y algunos vecinos que le conocían. Una vez que hubo abierto la puerta, dos individuos entraron al local. Portaban armas blancas y, según algunos testigos interrogados posteriormente en el lugar de los hechos por la Policía Nacional, se trataba de dos hombres jóvenes «con aspecto sudamericano».

Los dos individuos obligaron a Salam a que les llevara directamente a la trastienda, donde sabían que se encontraba la caja fuerte. Allí, el dueño de la joyería se resistió y los atracadores no dudaron en emplear la violencia en un clima de gran tensión. Los gritos fueron escuchados tanto por un comerciante cercano como por un viandante, que alertaron a la Policía Nacional.

Ante la imposibilidad de hacerse con el botín, uno de los atracadores dio una cuchillada a Salam en el cuello, lo que provocó su muerte casi instantánea. A continuación, salieron con toda tranquilidad de la joyería por la entrada principal y se dirigieron hacia el centro de Leganés, donde se les perdió la pista. Cuando las dos dotaciones de la Policía Nacional se acercaron al lugar del asesinato, los agentes se encontraron con la puerta de la joyería cerrada, ya que sólo podía ser accionada desde dentro. Al no ver al dueño de la tienda, los policías utilizaron una maza para romper el cristal de la puerta y acceder al establecimiento. Nada más dirigirse a la parte trasera, se encontraron a Salam tumbado en el suelo y con el cuello ensangrentado. Pocos minutos después llegó una dotación del Summa-112, cuyos sanitarios sólo pudieron certificar la muerte del joyero.

Cuatro intentos de atraco

La tragedia cayó como un jarro de agua fría entre los comerciantes de la zona, hartos de robos. De hecho, a Salam ya habían intentado atracarle hasta cuatro veces. La última fue hace dos años, cuando los ladrones accedieron a la trastienda a través de unas ventanas que comunican el patio interior de la comunidad de vecinos donde se encuentra la joyería con otras tiendas. Entonces, no consiguieron llevarse nada porque el dueño les hizo frente. Como ayer.

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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