Con esta confesión, la policía ha desestimado la posibilidad de que el detenido, Zheng Minsheng, cometiera el crimen en un estado de enajenación mental, por lo que podría ser condenado a la pena de muerte
El hombre que el pasado día 23 apuñaló a 13 niños de la escuela de Nanping (sureste de China), causando la muerte de ocho de ellos, confesó a la policía que su pretendía matar al menos a 30 estudiantes.
Con esta confesión, la policía ha desestimado la posibilidad de que el detenido, Zheng Minsheng, cometiera el crimen en un estado de enajenación mental, por lo que podría ser condenado a la pena de muerte en el proceso judicial posterior.
El infanticidio -según informa el oficial «China Daily»- ha conmocionado la sociedad china, especialmente en la localidad de la provincia de Fujian (vecina a Taiwán) donde se produjo, y donde según el diario «reina un aire de incertidumbre».
La madre y los seis hermanos de Zheng se han mudado del lugar por temor a represalias, añadió la información. El suceso se produjo el pasado día 23, cuando cientos de estudiantes acudían a la escuela para empezar las clases.
Zheng, de 41 años, trabajaba como médico en Nanping pero había dejado el trabajo alegando problemas mentales, y atacó el centro educativo «buscando vengarse de la sociedad», señalaron hoy medios chinos. Las familias de las víctimas recibirán una compensación de 260.000 yuanes (38.000 dólares).


