Uno de los acusados de estafar 1,5 millones a joyeros asegura que constituyó la sociedad a cambio de 1.000 euros

Uno de los acusados de estafar 1,5 millones a joyeros a través de un negocio ficticio, Santiago G.R, reconoció haber firmado «por dinero» y por encargo de Manuel S.B. la constitución de la empresa ‘Joyerías Placentinas S.L’, ya que se encontraba en la calle y era adicto a las drogas y al alcohol.

Santiago G.R. se expresó así durante la primera sesión del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Valladolid contra nueve personas que se enfrentan a penas que suman 34 años de prisión por estafar cerca de 1,5 millones de euros a casi medio centenar de joyeros a través del citado establecimiento que la acusación pública considera que sirvió de negocio ficticio para hacerse con las joyas.

El acusado, para quien Fiscalía pide dos años de cárcel como cómplice de estafa, explicó que a principios de 2008 él se encontraba «tirado en la calle» en Plasencia y fue Manuel S.B. quien se dirigió a él y le dijo que si le ayudaba, él haría lo propio.

De esta forma, según la declaración de Santiago, Manuel –a quien conocía como Rafael– le ofreció 1.000 euros a cambio de que firmara para abrir una joyería, algo que hizo «por dinero» y pensando que sólo se perjudicaría «a sí mismo». Así, acompañado por Manuel, rubricó ante notario la constitución de la sociedad, abrió cuentas bancarias y el alquiler del local donde se ubicó el establecimiento, aunque indicó que nunca llegó a visitar la joyería ni recibió joya alguna. Sin embargo, explicó que firmó pagarés y talones en blanco.

Según su testimonio, vivía en Barcelona y allí denunció posteriormente la utilización de su nombre para la constitución de la empresa, algo que sabía que era mentira pero que hizo con la intención de poder acceder a una ayuda, denegada al figurar a su nombre la joyería. Santiago explicó que desde que tiene «uso de razón», con 14 ó 15 años, tiene problemas con las drogas y que actualmente sigue un tratamiento para su deshabituación.

Frente a esta versión, Manuel S.B. –que se enfrenta a seis años de prisión– reconoció que él montó inicialmente la joyería después de conocer a Santiago en una sala de fiestas de Madrid. Según la versión de Manuel, que tuvo que declarar sentado delante de la mesa del Tribunal debido a la sordera que afirmó padecer, él sabía de joyería por tradición familiar, en ese momento no tenía recursos, y Santiago sería quien pondría el dinero. Respecto a que se le conociera como Rafael, explicó que tiene nombre compuesto y la gente se dirige a él de las dos formas.

Así, tras decidir montar la joyería en Valladolid, explicó que Santiago creó la sociedad aunque él esperaba recibir un sueldo por estar al frente del establecimiento y lo primero que hizo fue gestionar el alquiler del local.

Sin embargo, aseguró que no llegó a estar al frente de la joyería porque Santiago le «decepcionó», ya que cuando estaba montándose la tienda «desapareció» y les costó mucho encontrarle para que hiciera frente a los gastos. Ante esta falta de «garantía», según su versión, rechazó continuar adelante con el negocio, algo que si hicieron su mujer, Lorenza G.P, de la que está separado aunque mantiene relación, y su hijo Amado S.G, quienes lo hicieron con una tercera persona, Pilar G.B, amiga de Santiago.

Manuel S.B. negó que hubiera participado en el negocio posteriormente y explicó que las joyas que se encontraron en su domicilio eran de su mujer, que le había perdido que se las guardara después de que entraran a robar en la vivienda que ella utilizaba en un pueblo de Toledo. Sin embargo, afirmó que no había dispuesto nada más que de una joya ante la necesidad de pagar su apartamento.

PAGARES EN BLANCO

Por su parte, María del Pilar G.B, para quien la acusación pública pide la misma pena que para el anterior, afirmó conocer a Santiago de Plasencia y explicó que fue él quien le convenció para invertir 6.000 euros de una herencia en la joyería que había montado en Valladolid porque le dijo que se había «pillado los dedos». Por eso, aceptó crear la sociedad Joyería Renedo S.L. como administradora única.

Así, abrió una cuenta a su nombre, firmó pagarés en blanco y sólo se limitó a coger el teléfono, hacer «recados» y «abrir y cerrar» la puerta de la joyería, pero negó haber intervenido en compra alguna de joyas o en la venta de las mismas de cara al público, algo que, según su testimonio, hacían Lorenza y Amado, con quienes convivió en Laguna de Duero (Valladolid). Pilar G.B, explicó que ella ingresaba el dinero pero no recibía explicaciones, ya que habían acordado que cada tres meses harían «cuentas» y esperaba repartir beneficios.

Además, aseguró que Santiago supuestamente tenía a su cargo a tres o cuatro personas que se dedicaban a vender las joyas fuera y para ello se adquirieron los coches que ella pensaba que los comerciales irían pagando mensualmente, razón por la que los vehículos se adquirieron a su nombre.

Sin embargo, en diciembre de 2008, ella se fue a pasar la Navidad con su familia y, aunque pensaba volver pasada la Nochebuena, enfermó y no pudo hacerlo hasta días más tarde. Fue entonces cuando llegó al banco con un pagaré y se enteró de que la joyería estaba cerrada, por lo que acudió al local, que encontró vacío y sufrió un ataque de nervios.

Posteriormente, tras hablar con la empleada y llegar algunos de los joyeros que iban a reclamar la deuda, se presentó en Comisaría para denunciar y quedó detenida.

A lo largo de la vista declararon y reconocieron los hechos Marcela C, esposa de Amado, y Adela R, quienes se enfrentan a dos años de prisión por delitos de receptación; Amado S.G, quien también reconoció haber participado en el delito de estafa del que se le acusa –por el que se le solicitan seis años de cárcel– pero que exculpó a su padre; y Lorenza G.P, que se enfrenta a la misma pena que el anterior.

Además, prestó declaración otro hijo de Manuel y Lorenza, Francisco S.G. (se pide para él una pena de dos años de prisión), quien sólo reconoció haber pignorado dos relojes y algunas joyas que le dio su madre pero que ayudó a recuperar, y una hermana de éste, quien también reconoció los hechos (se enfrenta a dos años de cárcel).

El juicio continuará el próximo miércoles después de que haya concluido la declaración de los nueve acusados en una vista que se espera se prolongue hasta el día 8 de octubre.

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