Hallan los restos de una caja y huesos en la primera exhumación de una denuncia por bebé robado

Los trabajos de exhumación de la primera de las fosas que el fiscal de Menores de Alicante había ordenado abrir por una denuncia de bebés robados ha sacado a la luz los restos de una caja de madera y huesos de un neonato que tendrán que ser analizados para confirmar si su ADN es coincidente con el de los familiares que han denunciado el caso.

Esta primera exhumación en el Cementerio de Alicante pretendía constatar si en esta fosa se encontraban los restos de una recién nacida, hermana melliza de la denunciante, María José Picó, que estaba presente junto a otra de sus hermanas y su padre, Antonio Picó, quien fue el que llevó la caja a la fosa común.

Los trabajos, que han comenzado en torno a las 9.15 horas de este martes y que se han prolongado durante cinco horas, han sido supervisados por el Fiscal de Menores de Alicante, Carlos Ferreiros, el director del Instituto de Medicina Legal de Alicante, Juan José Payo, así como los familiares denunciantes, cuyas fosas estaba previsto exhumar hoy, y que finalmente serán abiertas otro día, ante la complejidad de las labores.

Además, también ha estado presente la diputada de EU, Esther López Barceló, licenciada en Historia y con conocimientos de arqueología y antropología física, que había acudido como observadora pero que finalmente ha ayudado en las tareas de excavación.

En un primer momento se han encontrado huesos de bebés, aunque también de adultos, probablemente de miembros procedentes de hospitales. Conforme avanzaban los trabajos de excavación, se ha llegado a la conclusión, bajo el testimonio de Antonio Picó, de que los restos habían sido enterrados debajo de una acera construida posteriormente. Así, los operarios han picado la acera y han excavado en forma de cueva.

Tras más de cinco horas de trabajos, se ha descubierto la impronta de la caja en la que supuestamente fue enterrada, así como restos de madera muy deteriorados. Poco después, se han localizado huesos de un tamaño correspondiente a un bebé, principalmente de la bóveda del cráneo, aunque también de medios superiores en inferiores, según ha explicado el forense, quien ha indicado que los huesos «parecen estar bien conservados».

El Fiscal de Menores se ha mostrado «satisfecho» del resultado de la excavación, al haber delimitado la caja y restos óseos de la neonata. No obstante, ha advertido de que es «posible que debajo de la caja hubiera otros restos porque la parte del suelo no se ha localizado», por lo que se hará «un análisis antropológico de los restos y a partir de ahí se intentarán sacar muestras de ADN de los huesos» y cotejarlo con el de la familia.

«NI VIVA NI MUERTA»

El nacimiento de las dos mellizas fue en el Hospital General, en marzo de 1962. A las 48 horas del alumbramiento, según relata María José Picó, le dijeron a su madre que una de sus hijas estaba enferma y a las cuatro horas le dijeron que había fallecido, aunque la madre no llegó a el cuerpo sin vida de su hija y el padre «no la vio ni viva ni muerta».

Cuando Antonio Picó fue a ver a su esposa al hospital, le dijeron que su hija «estaba muerta, que buscara una caja de madera, que no fuese funeraria y que tenía que ser todo muy rápido porque el cementerio cerraba a las cinco, con lo cual fue enterrada a las 14 horas de haber fallecido y nunca se vio el cuerpo sin vida del bebé porque le devolvieron la cajita sellada».

El padre de las mellizas se marchó «solo, en taxi, con la cajita encima de las rodillas» al Cementerio de Alicante, adonde le habían enviado junto con un papel para que fuera enterrado «obligatoriamente en la fosa común», pese a que ellos eran de Elche (Alicante).

Antonio Picó, de 81 años, ha explicado a los medios de comunicación que le «metieron mucha prisa» para que enterrara el cuerpo de la pequeña y ha considerado que lo ocurrido formaba parte de «una trama» y que estaba «todo muy bien preparado, para borrar el rastro» de quienes participaron.

«Sí había incertidumbre y un recuerdo a ese pasado, y te preguntas: por qué no destapé esa cajita», ha dicho María José Picó, quien ha explicado que, al ver otros casos, empezaron a «investigar» y descubrieron que en el hospital «no hay constancia» de que su madre hubiera estado allí, en el registro civil «sólo está la partida de nacimiento» de María José y no la de su hermana, pero además «está incompleta y en el literal, que son los datos del nacimiento, tampoco están.

Además, según ha detallado, en la licencia de enterramiento, pero donde está el nombre del facultativo que toma la decisión aparece el nombre del padre.

OTRAS EXHUMACIONES

Además de esta primera fosa, el fiscal ha ordenado la apertura de las tumbas de otros cuatro bebés que fueron dados por muertos en 1972, 1973, 1976 y 1980. El resto de las exhumaciones previstas para hoy por orden de Fiscalía –hasta cuatro más– han sido aplazadas dada la duración de este primer trabajo, que se ha prolongado durante unas cinco horas.

No obstante, otros familiares que han denunciado posibles robos de bebés han presenciado los trabajos y han contado sus casos a los medios de comunicación.

Entre ellos, se encuentra el caso de Laura Perales, quien dio a luz en el Hospital General de Alicante, en 1980. A los dos días, les dijeron que el pequeño había fallecido por un fallo respiratorio, pero no lo vieron «nunca».

Igualmente, según señala la madre, también les dijeron que tenían que comprar una caja de madera, que ellos sellaron, y lo enterraron en la fosa común. «Durante 31 años no ha habido constancia que estuve en el hospital, luego se ha encontrado un papel de alta, en el que se dice que ambos salieron» del centro sanitario juntos y en «buen estado», ha relatado.

En la misma línea, Mari Carmen Marhuenda dice haber encontrado «pegas por todas partes» al intentar investigar qué ocurrió con su hija, nacida hace 36 años en el Hospital General de Alicante. A las cuatro horas de nacer, le comunicaron que la niña había fallecido pero ella «nunca» la vio. Ha asegurado que se encontraba «muy mareada, como nunca en los otros tres partos» que ha tenido y se muestra «convencida» de que le suministraron «alguna droga» para poder llevarse a su bebé.

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