Desarticulado un grupo organizado dedicado al robo en domicilios y establecimientos públicos en Ciudad Real

La Comandancia de la Guardia Civil de Ciudad Real ha desarticulado, dentro de la Operación ‘Lavadoro’, un grupo organizado dedicado al robo en domicilios y establecimientos públicos en varias localidades de esta provincia.

Tras identificar a las seis personas que componían el grupo, se realizaron numerosas vigilancias, recabando pruebas suficientes de la implicación de dichas personas en tales delitos, según ha informado la Delegación del Gobierno en nota de prensa.

Entre el 8 y 10 de febrero se realizó un operativo que culminó con la detención, como presuntos autores de delitos de robo, de S.S.B.R., de 26 años; J.C.F.G., de 24 años de edad; C.F.A. y J.L.V., ambos de 20 años; y J.R.G.J., de 18 años –todos ellos vecinos de Manzanares– y S.G.F., de 36 años, vecino de Llanos del Caudillo.

Además, se les han intervenido gran cantidad de joyas y otros efectos como televisiones, ordenadores o aparatos electrónicos, los cuales se han ido devolviendo a sus legítimos propietarios una vez recuperados y reconocidos por los mismos, así como el vehículo con el cual cometían los hechos delictivos.

Con estas detenciones se han esclarecido un total de 20 delitos de robo: ocho robos en interior de domicilios, tres robos en fruterías, cinco robos en tanatorios, un robo en una gasolinera, dos robos en el interior de vehículos y una estafa –el timo de la estampita–.

Las diligencias instruidas han sido entregadas, junto con los seis detenidos, en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Valdepeñas y número 2 de Manzanares.

INVESTIGACION

La investigación, que ha sido realizada por el Equipo de Policía Judicial de Valdepeñas y que se enmarca dentro del Plan Operativo de respuesta policial de delitos contra el patrimonio, se inició en diciembre de 2011 y en ella ha resultado decisiva la colaboración ciudadana.

El ‘modus operandi’ utilizado por este grupo consistía en buscar viviendas de fácil acceso desde el exterior donde, una vez localizadas, realizaban vigilancias controlando las entradas y salidas, y entrando en ellas cuando estaban seguros de que no había nadie en el interior.

Asimismo, en ocasiones, miraban las esquelas de defunciones en los periódicos para cometer los hechos en los domicilios aprovechando las ausencias. Una vez cometidos, se desplazaban hasta Madrid donde vendían todo lo que habían robado en diferentes establecimientos en los que se han recuperado gran parte de los efectos.

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