Fiscalía de Valladolid aboga por aplicar la doctrina Parot al asesino de una niña de 9 años para que no salga hasta 2025

Fiscalía de Valladolid se ha mostrado partidaria de aplicar la doctrina Parot al asesino de Olga Sangrador, el recluso Valentín Tejero, condenado en 1993 por la muerte de la niña de 9 años, con el fin de que el recluso, tras cumplir pena de veinte años, no recupere su libertad hasta julio de 2025.

La postura de la acusación pública, tal y como confirmó a Europa Press la fiscal jefe, Esther Pérez Jerez, está en consonancia con la pretensión de los padres de la niña, en el sentido de que la Audiencia de Valladolid, a la hora de calcular la liquidación definitiva de la condena, aplique la referida doctrina–debe su nombre al sanguinario terrorista de ETA Henry Parot–y prorrogue la estancia en prisión de Valentín Tejero durante otros trece años más, hasta el 11 de julio de 2025, lo que truncaría su excarcelación prevista para el próximo 15 de marzo.

El futuro del recluso está ahora en manos del tribunal que en su día condenó a Tejero por el brutal asesinato de la pequeña, la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Provincial, que este miércoles celebró una primera deliberación y que prevé reunirse nuevamente mañana viernes para plasmar su decisión en un auto cuyo contenido no se conocerá hasta la próxima semana, una vez que sea remitido a las distintas partes personadas, según aseguró a Europa Press su presidente, Feliciano Trebolle.

Desde su domicilio en Villalón de Campos (Valladolid), localidad donde se registraron los hechos en junio de 1992, Encarnación Caballo, madre de Olga, se ha mostrado confiada en la resolución finalmente adoptada por el presidente de la Audiencia vallisoletana y, entre sollozos, ha mostrado su angustia y dolor ante una posible excarcelación de Tejero.

«Sé que algún día tiene que salir, pero se me queda la mente en blanco cuando pienso que puede ser en unas semanas», ha apuntado Encarni en declaraciones a Europa Press, al tiempo que ha advertido de que su deseo confesable sería que el asesino de su hija cumpliera íntegramente los 50 años de cárcel que le fueron impuestos por la Audiencia de Valladolid, pese a ser consciente de que «es imposible».

NO ESTA REHABILITADO

Encarnación, que viene recibiendo informaciones sobre el comportamiento del preso en el penal castellanomanchego de Herrera de La Mancha, asegura que Tejero se niega a realizar cualquier curso de rehabilitación y no muestra el más mínimo arrepentimiento, de ahí, en su opinión, la conveniencia de prorrogar su internamiento para que no lleve la tragedia a otra familia nada más recuperar su libertad.

En este sentido, la mujer reconoce que han sido únicamente sus otros dos hijos y su marido los que le han animado a seguir viviendo, y que, pese a revivir a diario aquel fatídico día, su familia empieza a salir del túnel.

«Hace poco coloqué en el salón una foto con mis tres hijos cuando eran pequeños, algo que no he podido hacer hasta ahora porque los dos chicos que me quedan no podían soportar el dolor de ver a su hermanita», confiesa Encarni, quien añade que sus dos hijos varones desean mantener su anonimato para no ser reconocidos por la calle y no infundir lástima por ser hermanos de Olga.

Por su parte, el abogado de la familia Sangrador, Luis Antonio Calvo, ha explicado que su propósito es que se aplique la doctrina Parot a Tejero, de forma que los beneficios se computen en función del total de la condena para que cumpla el máximo permitido, es decir, 30 años, con lo que el reo recuperaría la libertad con 60 años.

SIN ACTITUDES JUSTICIERAS

«No se trata de mantener una actitud justiciera para que este señor se pudra en la cárcel, el problema es que el condenado no está rehabilitado, se niega a recibir cursos para ello y, por tanto, constituye un evidente riesgo de reincidencia», ha enfatizado a Europa Press el abogado, quien recuerda que precisamente por tal circunstancia Valentín Tejero vio en 2005 denegada su progresión del primer al segundo grado penitenciario.

Olga Sangrador desapareció un 25 de junio de 1992 en la localidad vallisoletana de Villalón de Campos. La policía dirigió sus pesquisas hacia Juan Manuel Valentín Tejero, un delincuente que en ese momento disfrutaba de un permiso penitenciario otorgado por el entonces juez de Vigilancia Penitenciaria, Ignacio Sánchez Yllera, pese a que cumplía condena por tres delitos de abusos deshonestos.

Dos días después, Valentín Tejero confesó la autoría del rapto, violación y asesinato de Olga, de 9 años y cuyo cadáver, enterrado, fue localizado en un pinar de Tudela de Duero.

El autor fue juzgado por la Audiencia de Valladolid y condenado en septiembre de 1993 a 20 años de cárcel por el rapto y violación de la pequeña y a otros 30 años por el asesinato, sin que la Sala observara que Valentín Tejero presentara psicosis, demencia, retraso mental ni enfermedad que modificara su imputabilidad.

Sin embargo, Valentín Tejero cumplirá únicamente 20 de los 50 años impuestos, ya que se benefició de la reforma del Código Penal, por lo que abandonará definitivamente la cárcel, de no remediarlo la Audiencia de Valladolid, en próximas fechas.

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