Alguna de las víctimas del pederasta Antonio Ortiz no ha recuperado el habla

El monstruo de Ciudad Lineal amedrentó y violentó a las niñas sin piedad

Los investigadores de la Policía le seleccionaron como sospechoso entre 50 y le dibujan como un psicópata de una crueldad inusitada

Una niña china de cinco años se ha quedado muda. Ha sido incapaz de volver a decir una palabra después de los brutales abusos a los que la sometió el pederasta y por los que tuvo que ser operada de urgencia.

Ocurrió el pasado 17 de junio de 2014, con un patrón que se repite: la embaucó junto a una tienda de golosinas a eso de las siete de la tarde.

La metió en su coche. La obligó a tragarse una pastilla sedante. Se la llevó a su «piso franco», una vivienda familiar desocupada en la calle Santa Virgilia (distrito de Hortaleza, en el noreste de Madrid).

«La rompió», según el aterrador relato de uno de los agentes.

Luego la bañó para eliminar sus huellas.

Y como relatan José Precedo y Patricia Ortega Dolz en ‘El País’, la abandonó por la misma zona donde la había cogido cuatro horas antes, desangrándose.

Ella fue su cuarta víctima, la penúltima de las cinco violaciones -además de otras tres en grado de tentativa- que hasta el momento se le imputan a Antonio Ángel Ortiz Martínez, el presunto pederasta de Ciudad Lineal.

Un hombre de 42 años que las autoridades describen como un monstruo.

Desde el viernes 26 de septiembre de 2014 permanece recluido en una celda de aislamiento de la cárcel de Soto del Real, para protegerlo del resto de los reclusos.

NOTA.- Pinchar para leer el reportaje completo en ‘El País’

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