Rodrigo Duterte, un presidente de gatillo fácil

Matan al secuestrador de un tiro a quemarropa en la cabeza

Manila. El atracador, un yonkie con mono por falta de droga, amenaza con matar a la chica…la policía le ofrece dinero…incluso un taxi para que huya…y al final, un francotirador escala por detrás el muro y lo ejecuta de un balazo en la cabeza.

Filipinas es uno de los países del mundo donde la Policía y el Ejército, siguiendo a pies juntillas las draconianas instrucciones del presidente Rodrigo Duterte, son más implacables con los delincuentes. De todo tipo.

Duterte, que tiene 76 años y es muy popular, no se corta un pelo. Ha llegado a reconocer que en su etapa como alcalde de Davao mató con sus propias manos a más de un criminal pillado ‘in fraganti’.

Entre sus medidas más polémicas se encuentra la reimplantación de la pena de muerte por ahorcamiento, abolida desde el año 2006, como «método de venganza contra los criminales».​

En los cinco años que lleva en el cargo, los delitos se han reducido en Filipinas un 50%, mientras las muertes de maleantes en supuestos enfrentamientos con agentes de la autoridad han aumentado un 300%

Las estadísticas de la Policía apuntan a una drástica disminución de los casos de homicidios, lesiones físicas y actos de violencia sexual.

Los crímenes contra la propiedad, como el robo o los asaltos disminuyeron hasta un 50 por ciento en los últimos años.

El portavoz de la policía, Beningno Durana, asegura que el descenso generalizado de la tasa de criminalidad muestra la «eficacia» de la política ‘legal’ del Gobierno.

«La administración de Duterte ha dado en el clavo. Así se va a reducir el crimen, mejorar la paz y el orden, la seguridad pública de las personas y lidiar con el problema de las drogas ilegales. Haremos que nuestras comunidades sean más seguras que antes».

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Los vídeos más vistos

Lo más leído