COLAU SE PONE DE PERFIL EN LUGAR DE DEFENDER AL AGENTE

Los animalistas se vuelven locos: exigen la cabeza de un policía por matar en defensa propia a un perro que le atacó en la calle

Cuidado con el pellejo de corderito del PACMA tras el que se esconde la bestia que afila sus colmillos

La escena tuvo que ser surrealista. Dos centenares de personas convocadas por el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA) se concentraron frente al Ayuntamiento de Barcelona exigiendo explicaciones al equipo de gobierno de Ada Colau después de que un agente de la Guardia Urbana abatiera de un disparo a una perra en el barrio de Sants.

¿En favor de mayor seguridad para el agente? ¿En favor de exigir medidas para que los perroflautas que campan a sus anchas en Barcelona tengan a sus perros con bozal? No, en favor de los ‘derechos’ del perro. La salud del agente les importa una higa.

Da mucho rubor ver a la progresía pedir explicaciones por la muerte de un perro que atacó a un policía al no estar atado ni llevar bozal. Cuidado con el pellejo de corderito del PACMA tras el que se esconde la bestia que afila sus colmillos.

EL PERRO ATACÓ AL AGENTE

Según los agentes de la policía municipal una patrulla divisó a una perra sin atar y exigieron a su propietario, un joven que se gana la vida vendiendo las pulseras que el mismo teje en la calle, que según la ordenanza municipal el animal debería estar atado.

Según el cuerpo policial, el joven se encaró a los agentes, se negó a atar a su perra (que respondía al nombre de Sota) y fue entonces cuando le exigieron identificarse. Ante la situación de estrés la perra atacó a uno de los urbanos mordiéndole en una mano.

El animal soltó la extremidad del agente y el propietario no puede calmar a su perra. En ese momento el can intentó volver a atacar al policía y este desenfundó y disparó en la cabeza a la perra. Cuando el dueño del animal vio a su mascota agonizando, cogió su monopatín y se lanzó contra el urbano golpeándole la cabeza y rompiéndole un diente. Fue necesaria la presencia de varios agentes para retener y arrestar al dueño del animal por atentado a la autoridad.

La alcaldesa Ada Colau ha lamentado en su cuenta de twitter la muerte del animal pero, a la vez, ha pedido «prudencia antes de hacer juicios». La edil ha asegurado que el agente actuó en defensa propia.

«Barcelona quiere a los animales y no queremos que vuelvan a pasar hechos como estos. Por eso, cuando concluya la investigación, revisaremos los protocolos de intervención con animales para buscar un margen de mejora», ha concluido. Le faltó decir «a mí también me mordió una vez un perro…»

¿Se acuerdan de Excalibur? Era el perro de Teresa Romero, la mujer afectada por el virus del ébola, que fue sacrificado pese a la oposición de miles de animalistas que pedían su aislamiento para ver si estaba infectado. Aquí lo mismo.Todos a una, y como si se tratase de los miembros de una legión romana, dirigiendo sus ataques hacia el objetivo señalado: el guardia urbano.

De lo que debería ocuparse el PACMA y sus altavoces mediáticos como el escritor Arturo Pérez Reverte, haciendo el gilipollas en estos temas y haciendo seguidismo de los animalistas es de defender a los barceloneses del ataque de los perros. 

El 19 de diciembre de 2018 dos personas resultaron heridas, una de ellas de gravedad, por el ataque de dos perros de raza peligrosa en Vallvidrera (Barcelona). Una de las víctimas es una mujer de 85 años a los que mordiscos de los perros, de la raza American Staffordshire, catalogada como peligrosa, le han destrozado una mano. La otra ha recibido mordiscos en varias partes del cuerpo.

Ningún animalista se acercó para preocpuarse por el estado de salud de los heridos. Porque lo suyo es colocar el canasto de los votos debajo del árbol del sentimentalismo a lo John Lennon y esperar.

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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