CRIMEN Y CASTIGO

Tras analizar el móvil, determinan que la asesina de Miriam, cosida a puñaladas, es otra chica

Los agentes han encontrado mensajes sospechosos en el teléfono de otra mujer, posible autora del crimen de Meco (Madrid)

Tras analizar el móvil, determinan que la asesina de Miriam, cosida a puñaladas, es otra chica
Miriam EE

Cuanto más avanza la investigación, más dudas aparecen en el caso. La muerte de Miriam Vallejo, la joven de 25 años a la que asestaron 20 puñaladas en Meco (Madrid), comienza a esclarecerse (Crimen de los perros: el hallazgo del teléfono de Míriam apunta como asesina a una mujer).

Tras producirse en extrañas circunstancias el pasado jueves, la investigación policial ha arrojado una pista crucial para la resolución futura del caso: la asesina sería otra mujer (Brutal asesinato junto a Madrid: cosen a puñaladas a esta chica cuando paseaba a sus perros).

O lo que es lo mismo, su asesinato no tendría que ver con la violencia de género. A esta conclusión han llegado después de revisar el móvil de la joven y encontrar mensajes sospechosos por parte de otra mujer, según recoge Daavid Palomo en El Español.

El misterio de su muerte, sin embargo, no termina ahí. El móvil de Miriam, que fue encontrado cerca del escenario del crimen, no sonó el día que se cometió el asesinato, según publica el diario ABC.

Pero un día después, cuando los agentes volvieron a la carga, al llamar, escucharon el sonido. Alguien podría haberlo activado y dejado en ese lugar. Puede que para borrar algunos mensajes, intuyen los investigadores.

Sea como fuere, el asesinato por parte de otra mujer también cobra fuerza por otros motivos. Por ejemplo, porque la víctima no sufrió ninguna agresión sexual. Por ejemplo, porque hubo ensañamiento -hasta 20 puñaladas recibió Miriam-.

O, por ejemplo, porque hubo un forcejeo y una pelea. Por todo eso, se piensa que pudo ser otra mujer. Lo que se desconoce es si todo fue premeditado o ambas habrían quedado en ese punto para hablar o cualquier otra cosa. Lo cierto es que, conocida esta hipótesis, queda prácticamente descartado el móvil de violencia de género.

Hasta que se concrete la identidad -o el género- del autor/a del crimen, el asesinato de Miriam sigue envuelto en un halo de misterio. Ella, natural de Alovera (Guadalajara), donde residen sus padres, llevaba un tiempo viviendo en Villanueva de la Torre (misma provincia).

Allí, su principal ‘vicio’ era pasear a sus perros, cuatro: dos de ella y otros dos de una pareja de amigos con los que vivía en la calle Sierra de Ayllón, a unos metros de donde fue el crimen, en una zona de campo correspondiente al término municipal de Meco (Madrid).

Su cadáver fue encontrado casi a las 21.00 horas del jueves, en una zona de campo donde a menudo pasean muchos vecinos. Lo primero que se sospechó es que se trataba de un caso de violencia de género. Incluso, se llegó a pensar en la existencia de un segundo caso Laura Luelmo. Sin embargo, pasado el tiempo, parece descartarse esa hipótesis. Ahora la investigación se centra en reconocer a esa otra mujer que estaría implicada en el crimen. Su asesinato sigue siendo un misterio, pero poco a poco ofrece algo de luz.

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