Sucesos

Estas son las cuatro versiones detrás de la caída de Julen al pozo de Totalán

La Guardia Civil entrega al Juzgado las declaraciones del padre y la madre del pequeño, del dueño de la finca y del pocero

Estas son las cuatro versiones detrás de la caída de Julen al pozo de Totalán
José Roselló, su mujer y el pequeño Julen. EP

Siempre hay más de una manera de contar el mismo hecho.Las declaraciones que la Guardia Civil ha entregado al juzgado permiten dibujar cómo se desarrollaron los momentos previos a la fatídica caída del pequeño de 2 años en el pozo ilegal de Totalán en el que encontró la muerte. Un domingo de enero que comenzó a la una de la tarde para comer en el campo y terminó dos semanas después, con el mundo entero asomado a un agujero de 71 metros. Es el padre del niño quien afirma tajante haberlo visto caer; su prima, novia del dueño de la finca, oye cómo se precipita en la profunda oquedad. Las principales contradicciones en los testimonios se dan en torno a si el pozo estaba o no tapado, según recoge F. Del Valle en ABC.

El padre

El padre de Julen relató a los agentes que estaba ayudando al dueño del terreno a preparar la comida mientras su mujer y su prima se hacían cargo de los pequeños. En un momento determinado, mientras su mujer hablaba por teléfono y él echaba unas ramas al fuego donde se prepararía el arroz, vio cómo su hijo empezaba a correr por una zanja. Al final de ella, el pozo. Él, según dijo en su declaración, que ayer adelantó «Sur», estaba entre 10 y 15 metros más allá. «Salí corriendo para cogerlo, no llegando, y vi cómo se cayó por el pozo». José asegura que escuchó llorar al niño durante 30 segundos, y retiró la broza y piedras que había en torno a que no le cayeran encima. Afirma también que vio dos «cantillos» (bloques de hormigón) en mitad de los cuales estaba el agujero. Un hoyo del que dice haber sido advertido por su familiar. «Sabía que el pozo estaba allí, David [el dueño de la finca] me lo había dicho, pero que estaba tapado», afirmó.

La madre

Victoria, la madre del pequeño, coincide con José en el relato del inicio del fatal episodio. Dice a los agentes que a las 13.48 se encontró mal. La madre de Julen -que ya había perdido a su hijo Oliver en mayo de 2017- decidió que no acudiría a su puesto de trabajo esa tarde. «Me fui de la mesa a un sitio donde había unos sacos de arena para hacer una llamada a mi encargado del McDonald’s del centro comercial de Rincón de la Victoria y decirle que no iba a trabajar». ¿Dónde estaba entonces el niño?Asegura:«Julen se quedó al cuidado de mi pareja». Mientras telefoneaba, según su declaración, le sorprenden los gritos. Todos los que estaban con ella gritaban y corrían hacia el pozo. «Al asomarme a la boca del pozo escuché a mi hijo llorar y vi cómo mi pareja quitaba de los bordes piedras y arena para que no cayeran dentro». Entonces, aunque no llega a determinar los 30 segundos que sí cita el padre de Julen, se hace el silencio en las profundidades. «Dejé de escucharle llorar y empecé a gritar desesperada», declaró a la Guardia Civil.

El dueño de la finca

La declaración ante los agentes de David, el novio de la prima de José Roselló y propietario de la finca donde se celebraba el almuerzo familiar, también es coincidente con las dos anteriores en torno a cómo se desarrollan los hechos. Al llegar a la parcela, de 4.439 metros cuadrados y adquirida en octubre del año pasado, dice al resto de familiares que él se encargaría de la paella y que ellos estuvieran pendientes de los niños. A los «35 o 40 minutos», ya preparando la comida, escuchó al padre gritar «¡Julen!». Y es entonces cuando se desata todo.

«Vi a mi mujer coger a mi hija y tirarse al suelo; a continuación, fueron al punto donde desapareció Julen», afirma. Su mujer y José, dice, habían visto al pequeño de dos años caer por el profundo agujero. Él se asoma, pero ni ve ni oye nada. Sí repara en que los dos bloques de hormigón que asegura tapaban la oquedad se habían desplazado. Entonces fue con su pareja y su hija -de la misma edad que Julen- en un coche a pedir ayuda. Su novia estaba más cerca, a sólo dos metros o dos metros y medio del niño cuando «desapareció». Ella sí afirma a los agentes haber escuchado el sonido de la caída del niño. «El padre de Julen estaba cerca y también vio cómo caía», dice.

El pocero

El pocero que realizó la prospección no estaba ese terrible domingo 13 de enero en la finca de Totalán. Pero su participación en los hechos es determinante. Es aquí donde se dan las principales contradicciones. Antonio Sánchez aseguró a la Guardia Civil en primer lugar que el dueño de la finca le dijo que contaba con todos los permisos. «No me los enseñó, pero me confié porque en la parcela ya había otro pozo hecho», indica. Se realizaron dos catas, sin hallar agua. Según afirmó, dejó toda la tierra que extrajo alrededor del pozo y tapó el agujero con una piedra de 15 kilos. El propietario del terreno, sin embargo, insiste a la Benemérita en que «el pocero se llevó la maquinaria y dejó el pozo sin tapar». El autor del sondeo hace ver también que en ese momento no estaba la zanja que lleva hasta la oquedad. «La tierra que rodeaba el pozo la habían quitado y amontonado a unos cinco o seis metros», concluye.

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