Crimen y castigo

Crimen abominable: este niño de 12 años que murió de hambre y encadenado a un collar de perro

Los agentes han encontrado material fotográfico y en vídeo que mostrarían el maltrato al menor

Crimen abominable: este niño de 12 años que murió de hambre y encadenado a un collar de perro
Luis Posso y Dayana Medina-Flores y Eduardo Posso EFE

Despreciable es todo quello digno de desprecio, desdén, o desaire, según la RAE, pero todo esto se queda muy corto para calificar lo sucedido (Violan a una joven, lo denuncia y vuelven a violarla en venganza). 

Luis Posso, de 32 años, y Dayana Medina Flores, de 25, han sido acusados de asesinato y se enfrentan a varios cargos por negligencia tras la muerte de Eduardo Posso, de 12 años, el pasado 24 de mayo de 2019 (Brutal crimen: una chavala pide ayuda en un bar y el dueño marroquí la acuchilla y estrangula).

Según los oficiales, el padre y la madrastra del niño lo tenían encadenado, amarrado a un collar para perros que emitía descargas eléctricas y desnutrido en un motel de Bloomington (Indiana, EE.UU.).

El menor fue llevado al Hospital IU Health Bloomington por su propio padre, que lo había encontrado inconsciente la mañana del día 24, falleciendo horas después. El propio centro llamó a las autoridades para que investigaran la muerte del niño.

Ambos fueron arrestados y permanecen en la cárcel a la espera de juicio. Según «IndyStar», la familia estaba en la ciudad por trabajo.

Tras registrar la habitación del motel en el que se hospedaban, la policía encontró una caja que contenía correas y un collar de seguridad K9.

Además, los agentes encontraron material fotográfico y en vídeo que mostraban al niño atado y con el collar eléctrico alrededor de su cuello.

La pareja, que trabajaba distribuyendo publicidad de un circo, no había matriculado ni a Eduardo ni a los otros tres niños que tenían a su cargo en la escuela. Estos tres últimos menores están sanos y se encuentran bajo custodia estatal.

La forense del condado de Monroe, Joani Shields, explicó el estado físico de Eduardo cuando murió.

«Estaba muy demacrado y pesaba entre 50 y 55 libras (unos 25 kilos). Tenía moratones, pero no huesos rotos».

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