Minutos antes del despegue, Jack sufrió un problema estomacal que le produjo vómitos y dolor de cabeza

Madre muy despistada olvida a su hijo autista en el aeropuerto y se da cuenta al llegar a su destino

La familia viajaba de vuelta de sus vacaciones desde la isla griega de Creta a Cardiff

Madre muy despistada olvida a su hijo autista en el aeropuerto y se da cuenta al llegar a su destino
Niño en aeropuerto RS

Los trastornos del espectro del autismo o TEA (en inglés, autistic spectrum disorders o ASD) abarcan un amplio espectro de trastornos1​ que, en su manifestación fenotípica,se caracterizan por deficiencias persistentes en la comunicación social y en la interacción social en diversos contextos, unidas a patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.​ Estos síntomas han de estar presentes en las primeras fases del período de desarrollo de la persona, aunque pueden no manifestarse totalmente hasta que las demandas sociales superan sus limitaciones, según wp. También pueden permanecer enmascarados por estrategias aprendidas.​ La historia del estudio científico del autismo comienza con la publicación en 1943 del artículo «Autistic disturbances of affective contact» («Trastornos autistas del contacto afectivo»)​de Leo Kanner (1943),​ pero sufrirá diversos avatares que retrasarán el avance de la investigación hasta bien entrado el decenio de 1960.

Nicola Purdy viajaba de vuelta desde Creta (Grecia) a Cardiff (Gales, Reino Unido) junto a sus tres hijos: Jack, Alex y Darcie. Todo había transcurrido correctamente, pero al llegar a su destino Nicola se percató de que su hijo mayor, Jack, que sufre de autismo, no había llegado a la capital galesa.

Minutos antes del despegue, Jack sufrió un problema estomacal que le produjo vómitos y dolor de cabeza. Los médicos del aeropuerto le atendieron y los responsables de la aerolínea le subieron a una silla de ruedas para que pudiera embarcar en el avión.

Su madre y sus hermanos le dejaron a cargo de los azafatos y, al subir al avión, vieron que el asiento de Jack estaba vacío. Nicola intuyó que su hijo se encontraría en clase preferente debido a su indisposición, por lo que no se volvió a preocupar en las cuatro horas que duró el vuelo. «El médico vino según ABC, cogió su tarjeta de embarque y se lo llevó, y dijo que lo pondrían en el vuelo en asientos prioritarios», comentó al medio local Wales Online.

A su llegada al aeropuerto de Cardiff, la familia fue a recoger sus equipajes. Fue entonces cuando comprobaron que la maleta de Jack no estaba allí y se encendieron todas las alarmas. Después de tres horas y media buscando al joven, llegaron a la conclusión de que el chico nunca había embarcado.

Jack seguía en Creta sin móvil, sin pasaporte y sin dinero. El joven llegó a subir al avión, pero al encontrarse peor fue desalojado para trasladarle a un hospital. La agencia de viajes con la que habían acudido a la isla griega proporcionó al joven un nuevo vuelo y un taxi hasta la puerta de su casa sin ningún tipo de coste adicional.

Su madre, aún disgustada, reconoció que fue una experiencia horrible: «Debió haber estado pensando que lo habíamos abandonado», relató. Al llegar a casa, Jack rompió a llorar tras todo lo ocurrido. «Cuando llegó a casa todavía no estaba nada bien», sentenció su madre.

 

Autor

Ivan Rastik

Iván Rastik, personaje ruso de origen pero español de vocación, es el gran experto erótico-festivo de Periodista Digital.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leido