La confrontación física fue contra un antiguo amigo de la víctima

Kike, el joven que murió golpeado con un cenicero en Nochevieja

Kike, el joven que murió golpeado con un cenicero en Nochevieja
Kike PD

La celebración de la Nochevieja dejó una nueva trágica historia. Kike, quien celebraba el Año Nuevo junto a sus familiares y seres queridos en el hotel de Oleiros (A Coruña), perdió la vida a las primeras horas del 1 de enero de 2020. Sobre las 6 de la mañana, y tras horas de alta tensión entre él y un antiguo amigo que también se encontraba en el evento, comenzó una fuerte discusión que se transformó en una pelea masiva en la que se arrojaron sillas, mesas y todo lo que estuviera a mano. A pesar de los esfuerzos de los asistentes, nadie fue capaz de calmar los ánimos. En este sentido, el conflicto físico continúo fuera del Hotel Attica 21.

En medio de la confrontación física, Kike recibió un contundente golpe en la cabeza con un cenicero de metal. El presunto agresor, D.M.E, de 27 años, cogió el cenicero de una de las mesas de la terraza y con un golpe certero, mató al joven, que cayó al suelo; nadie pudo hacer nada por salvar su vida. Ahora las fuerzas de seguridad están intentando conocer si Kike perdió la vida por el impacto del cenicero (que no era muy pesado) o por el golpe contra el suelo, debido a que el personal sanitario que intentó salvarle la vida reconoce que la víctima respiraba cuando le trataron.

El autor del crimen y su amigo, H.M.R, de 30 años, fueron detenidos por la Guardia Civil. La muerte ha resultado muy trágica para toda la familia, quienes fuera del hotel, también fueron testigos de la agresión física y que se agolparon alrededor de Kike, aún tendido en el suelo.

Según informaron fuentes de la Delegación del Gobierno, en la pelea participaron unas 7 u 8 personas y el motivo aparente fue una riña que comenzó en el interior del hotel, donde tenía lugar una fiesta por el Fin de Año, y que acabó en el exterior con el fallecimiento de una persona.

A pesar de que los actuantes del Instituto Armado trataron de reanimar al joven hasta la llegada de una ambulancia, los efectivos sanitarios personados en el lugar tan solo pudieron confirmar su fallecimiento.

La víctima, Enrique G.C., de 31 años, era socio de la empresa de radiadores Radigal ubicada en A Coruña. Además, en su tiempo libre, jugaba al fútbol. Más concretamente, era parte del Batallador S.D. de veteranos, un equipo local. Su mujer, Iria, con la que había contraído matrimonio hacía menos de un año, se encontraba también en la cena, y sufrió una crisis de ansiedad al presenciar el trágico final de la persona a quien había jurado acompañar por el resto de sus días.

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