UN ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD DE YORK DEJÓ A TODOS EN EVIDENCIA

Máscaras hiperrealistas a lo ‘Misión Imposible’: la jugada maestra que ya se utiliza para el crimen

Máscaras hiperrealistas a lo 'Misión Imposible': la jugada maestra que ya se utiliza para el crimen

Hasta hace unos días parecía ser algo de ficción. Algunos pueden recordar a Arnold Schwarzenegger en Desafío Total (Total Recall), a otros se les vendrá a la mente Tom Cruise en Misión Imposible.

Lo cierto es que ya no es cosa de películas, los delincuentes están empezando a usar máscaras de silicona hiperrealista, con detalles increíbles, tienen pelos, pecas, canas, barba, bigotes, desde la cabeza al pecho se cubre por completo al usuario de la misma, y como no podía ser diferente, ya vienen con los agujeros para los ojos y la boca.

Con esto aportan una apariencia totalmente realista, y comenten el crimen de fraude de identidad.

En 2010 se reportó un caso de un hombre asiático que pasó el control de pasaportes del aeropuerto de Hong Kong con una máscara que lo convertía en un hombre blanco, el dueño del pasaporte que había robado. Cometió la torpeza de quitarse la máscara en el avión que lo llevaba a Canadá, y los pasajeros denunciaron los hechos. Fue detenido.

En 2016, un hombre afroamericano fue detenido tras ser captada su imagen en una cámara de seguridad en un atraco a un banco.

Posteriormente, se supo que el atracador era blanco, pero llevaba una máscara. Fue gracias a que la novia del ladrón encontró una máscara hiperrealista y una bolsa con dinero y avisó a la Policía.

Y más recientemente, el año pasado, se conoció un caso de estafa de 70 millones de euros, en el que el estafador usó una máscara hiperrealista que lo convirtió en Jean-Yves Le Drian, ministro de Defensa francés. Sólo el lenguaje que empleaba, que resultó sospechoso a las víctimas, frustró la estafa.

Un estudio de la Universidad de York, en Gran Bretaña, reveló que es muy difícil detectar estos casos.

Los encargados del estudio por parte del centro, organizaron un evento en el Museo de Ciencias de Londres en el que participaba una persona con una máscara hiperrealista. Al público se le preguntó si habían detectado a una persona con una máscara. Sólo el 13% del público lo detectó de inmediato. Del resto, sólo el 11% la detectó tras una serie de preguntas. E incluso cuando los investigadores confirmaron al público que había una persona con máscara, todavía un 10% del público era incapaz de detectarla.

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