La víctima había acudido a Liébana a visitar a unos amigos

Dos adolescentes matan a golpes a un hombre de 45 años en una pelea

Después de recibir un puñetazo de uno de los jóvenes, cayó de espaldas contra el suelo y el golpe en la nuca resultó mortal

Dos adolescentes matan a golpes a un hombre de 45 años en una pelea
Javier Solares. PD

Se llamaba Javier Solares, asturiano y era muy conocido en Villaviciosa, donde formó parte de la banda de gaitas hasta hacía solo un año.

Tenía 45 años y había ido a Cantabria a visitar a unos amigos.

Solares ha fallecido la madrugada de este 12 de julio de 2020 en Potes, en el marco de una pelea en la que, al menos, se vieron involucrados dos adolescentes ya crecidos de la comarca de Liébana, que fueron detenidos y están bajo custodia de la Guardia Civil.

La Benemérita ha informado de que a primera hora de la madrugada de este domingo se produjo una tremenda bronca en la que el asturiano, nacido en 1974, perdió la vida.

En la pelea estuvieron involucrados al menos dos jóvenes, uno del 2001 y el otro del 2002, ambos procedentes de la comarca de Liébana.

Según informa El Diario Montañes, el suceso tuvo lugar en la zona céntrica próxima al restaurante El Cantón y acabó con la muerte del hombre de mayor edad después de recibir un puñetazo de uno de los jóvenes y caer contra el suelo.

El golpe en la nuca resultó mortal.

En estos momentos, se está investigando los motivos por los que se produjo la pelea, los hechos ocurridos y también se realizará la autopsia al cadáver para confirmar la causa del fallecimiento.

El alcalde de Potes, Javier Gómez, ha explicado que los hechos ocurrieron en la calle Cantón, una zona céntrica del municipio.

Allí, según ha dicho, donde se produjo una riña entre varias personas, que ha tenido un «trágico final» con el fallecimiento de este hombre que, según ha explicado el regidor, se encontraba visitando a unos amigos en la comarca de Liébana.

Javier Solares estaba muy comprometido con la cultura asturiana y durante el confinamiento no dudó en animar a sus vecinos de Lugás tocando la gaita todos los días.

Hacía solo tres años que se había mudado a la parroquia, pero «enseguida se hizo notar y se ganó el cariño de todos los vecinos».

Además, se incorporó a la junta directiva de la asociación vecinal.

«Era muy abierto y siempre estaba dispuesto a echar una mano. Se le va a echar en falta. Es incomprensible como ha podido morir de una manera tan tonta y absurda», lamenta el presidente de la entidad, Marcos Vega.

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