Autoridades chinas y australianas colaboran en la investigación

Casi una decena de estudiantes fueron extorsionados para fingir un secuestro virtual y sus familias pagan tres millones en rescate

Los padres pagaran entre 20.000 y 2 millones de euros. Las autoridades australianas han avisado desde mayo de 2020 de esta modalidad criminal

Casi una decena de estudiantes fueron extorsionados para fingir un secuestro virtual y sus familias pagan tres millones en rescate
Las imágenes que los estudiantes enviaron a sus padres.

Hacen llamadas telefónicas a sus víctimas –en este caso estudiantes chinos que viven en Australia–, se hacen pasar por autoridades del país asiático y les convencen que están vinculados con un crimen, les hablan en mandarín y amenazan con deportarlos.

La solución que plantean: hacerse pasar por secuestrados y permitir que los delincuentes extorsionen a sus padres.

Es un modus operandi conocido como el secuestro virtual, las más recientes víctimas de este tipo de delitos fueron 8 estudiantes chinos, que viviendo en Sidney fueron obligados a prestarse al delito para que sus padres pagaran entre 20.000 y 2 millones de euros, según informó el Daily Mail.

Al menos 8 estudiantes chinos que viven en Sidney (Australia) han sido convencidos para fingir su propio secuestro virtual y exigir así un pago por su liberación a sus familiares, según informa el Daily Mail.

La policía de Nueva Gales del Sur se encuentra trabajando junto al gobierno chino para esclarecer este asunto, los delincuentes en total se hicieron con 3 millones de euros con este caso.

El modo habitual por el que operan los estudiantes para fingir su secuestro es reservar en un hotel y después enviar un mensaje a sus familias explicando que han sido secuestrados. Tras este mensaje, no deben usar su teléfono ni sus redes sociales. Los criminales piden que envíen a sus familias una foto atados, con los ojos vendados o bien una grabación de voz pidiendo ayuda.

Los familiares deben transferir cantidades millonarias a cuentas bancarias desconocidas. Si funciona esta extorsión, los criminales continúan apretando a las víctimas para conseguir aún más dinero.

Según la policía australiana, uno de los casos más graves ha sido el de una familia que llegó a pagar 2 millones de dólares por la liberación de su hija.

En mayo, la policía australiana ya alertó de este tipo de estafas, en las que los delincuentes se aprovechan de las personas vulnerables –por su poco arraigo– de la comunidad china en Australia.

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