LA MUJER DE 52 AÑOS, NATURAL DE MELVERN, COMETIÓ UN ASESINATO "ESPECIALMENTE ATROZ"

Así es Lisa Montgomery, la primera mujer que será ejecutada en EEUU desde 1953

Asesinó a una embarazada de ocho meses a la que después cortó el vientre para secuestrar a su bebé

Así es Lisa Montgomery, la primera mujer que será ejecutada en EEUU desde 1953
La asesina y sus víctimas PD

De entre el total de ejecuciones programadas anunciadas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos el sábado 17 de octubre de 2020, figura la de una mujer que, en caso de efectuarse -previsiblemente el próximo 8 de diciembre de 2020-, supondría la primera desde el 18 de diciembre del año 1953.

Se trata de Lisa Montgomery, que estranguló a Bobby Jo Stinnett, de Missouri, una embarazada de ocho meses a la que después cortó el vientre para secuestrar a su bebé y hacer creer a todos que era suyo.

«Usando un cuchillo de cocina, Montgomery cortó el abdomen de Bobbie Jo, con lo que recuperó el conocimiento -cuando continuaba todavía con vida-. Se produjo una lucha y Montgomery estranguló a Stinnett hasta la muerte», reza el relato oficial.

Bobbie Jo Stinnett.

Pese a que los abogados de Montgomery alegaron en su defensa que «cuando era una niña sufrió daños cerebrales a causa de las palizas que recibió en su casa y que no se encuentra bien mentalmente» y que «inmediatamente expresó un profundo remordimiento y estaba dispuesta a declararse culpable a cambio de una cadena perpetua sin posibilidad de liberación», tal y como ha explicado el fiscal general William Barr, la mujer de 52 años, natural de Melvern (Kansas), cometió un «asesinato especialmente atroz» cuya consecuencia ha de ser la pena de muerte.

La espeluznante historia de Lisa Montgomery

El 16 de Diciembre de 2004 el Agente Especial del FBI Mickey L. Roberts no salió de su asombro cuando a las 16:17 recibió una llamada desde la central de Washington DC para informarle de que un feto había sido extraído y secuestrado, tras el brutal asesinato a una mujer embarazada en el pequeño pueblo de Skidmore, en el estado de Misuri.

Inmediatamente Roberts buscó el teléfono del Sheriff de la zona y se puso en contacto con él para que le contase todos los detalles de lo sucedido.

Bobbie Jo Stinnett, la víctima, estaba embarazada de 8 meses y había sido estrangulada en su propia casa.

Con la máxima urgencia, el agente se desplazó para ver al Sheriff Ben, que le siguió ampliando el caso con nuevos datos.

A Bobbie la encontró su madre en la piscina sobre un charco de sangre, con el abdomen abierto como si su tripa hubiera explotado y en ambas manos tenía mechones de cabellos rubios que no eran suyos.

Por si fuera poco dantesca la imagen, el bebe no aparecía.

En la escena del crimen Roberts observó que el cordón umbilical había sido cortado cuidadosamente y que tal y como le habían comunicado, la garganta mostraba síntomas de estrangulamiento con un cordón desde la parte posterior.

Mientras retiraban el cuerpo, el Sheriff interrogó a unos vecinos que confirmaban haber visto ese mismo día, aparcado frente a la casa, un vehículo con puertas rosas y muy sucio, aproximadamente entre las 12:30 y las 14:30, aseguraban que era un modelo asiático similar a Toyota, Hyundai o Mazda.

A Roberts le contó la traumatizada madre que a las 14:30 había hablado con su hija por teléfono para que la llevara al trabajo.

En la conversación telefónica Bobbie le dijo a su madre que esperaba a alguien de un pueblo llamado Fairfax a quien enseñaría uno de los perros que vendía. Justamente la aparición de esta persona durante la charla, fue el motivo por el que colgaron y dieron por terminada la conversación. A las 15:30 la volvió a llamar y cuando no contestó, fue a buscarla a su casa encontrando el cuerpo.

Bobbie siempre había sido una apasionada de sus mascotas, unos pequeños Terrier que adoraba y con los que pasaba el día jugando, mantenía un negocio de crianza y además era un miembro activo de un foro en Internet de esta temática.

Tras un rato dando vueltas por la casa, el agente especial observó que en la habitación de la joven fallecida había un ordenador personal con conexión a Internet y decidió realizar las gestiones oportunas para poder llamar a especialistas forenses que examinaran exhaustivamente el equipo.

Los análisis preliminares mostraron tres direcciones de correo electrónico: xgringo@hotmail.com, fischer4kids@hotmail.com y happyhavenfarms@hotmail.com y varias conversaciones de correo electrónico referentes a la venta y cría de perros de raza Terrier.

Los oficiales al cargo fueron capaces de determinar la identidad de dos de las direcciones del correo: el de la propia Bobbie y de Jason Dawson, un viejo amigo.

Quedando “fischer4kids@hotmail.com” sin identificar.

De los mensajes intercambiados entre ambas, averiguaron que “fischer4kids” pertenecía a Darlene Fischer de una localidad llamada Fairfax.

Darlene había mostrado en varios mensajes interés para comprar una de las mascotas y en conocer la dirección de la casa de Bobbie para visitarla la mañana del día 16 de Diciembre.

Con estos datos y una primera persona sospechosa, se trató de localizar a Darlene, pero por desgracia no existía nadie con ese nombre. Era una identidad falsa.

Por lo que se hizo necesaria la intervención de la unidad Regional Computer Forensic Laboratory (RCFL) de Kansas City y el trabajo del especialista forense Jeff Owen.

Jeff se desplazó hasta la casa de la víctima e hizo una copia de todos los datos que contenía su ordenador para analizarlos posteriormente en el laboratorio.

Etiquetó cada uno de los discos y los guardó en bolsas de seguridad para evitar problemas con la electricidad estática.

Apuntó cuidadosamente los números de serie en un formulario y se marchó tan rápido como llegó.

El bebe seguía desaparecido y el reloj iba en contra de la investigación.

El avión aterrizó en Kansas con 3 horas de retraso y Jeff había repasado mentalmente durante el vuelo todo lo que quería comprobar nada más llegar. Así que pese a que ya era de madrugada, se dirigió a su oficina y encendió su equipo de trabajo. Conectó una de las copias y empezó el análisis.

Lo primero que observó en el histórico del navegador es que Bobbie Jo Stinnett era usuaria de un tablón de anuncios sobre perros en una página web y que efectivamente había intercambiado mensajes utilizando esta plataforma con otro usuario registrado con el correo “fischer4kids@hotmail.com”.

En uno de ellos, quedaban para la mañana del fatídico día 16.

Escarbando en los archivos que almacenaba la caché del navegador, observó que los mensajes guardaban la dirección IP de origen y pudo determinar que fischer4kids, había utilizado la dirección IP 65.150.168.223 el día anterior entre las 17:37 y las 17:57.

De ese mismo foro, encontró mensajes de Abril en los que Bobbie Jo Stinnet anunciaba que estaba embaraza, al igual que hizo poco después el usuario “fischer4kids@hotmail.com”

Posteriormente Jeff consultó los registros de ARIN para averiguar cuál era el proveedor de acceso de esa dirección IP y hacerles una solicitud para que le facilitasen la identidad del usuario que había utilizado esa conexión en ese momento en concreto.

En la tarde del día 17, Jeff ya tenía un borrador del informe y la solicitud formal escrita para que fuera aprobada por el juzgado antes de remitirla.

Así que tan pronto como pudo, solicitó los datos a la compañía Qwest Communications, que respondió el día 18 con el correo al que estaba asignada esa IP: kelimont@earthlink.net, registrado a nombre de Kevin Montgomery, que residía junto a su mujer Lisa en Melvern, Kansas.

Jeff telefoneó a Roberts y le contó lo que había descubierto. Todo apuntaba que en la casa de Kevin Montgomery se encontraría al asesino.

Una patrulla de policía se desplazó hasta el domicilio y tras observar un sucio Toyota Corola rojo en la puerta aparcado, procedieron a llamar a la puerta.

Lisa, una mujer de pelo rubio, abrió la puerta sosteniendo un bebé en sus brazos, con cara de sorpresa y temblorosa dejó pasar a su casa a los oficiales.

El salón estaba lleno de invitados y amigos que celebraban el nacimiento de una nueva hija de los Montgomery, así que los agentes solicitaron hacerle unas preguntas fuera del domicilio.

Tras amenazar a la mujer con realizar pruebas de ADN al bebé, a la que Lisa llamaba Victoria, confesó que ella había perpetrado el asesinato y secuestro mientras su marido e hijos estaban fuera y a los que mintió sobre la procedencia de este.

En ese momento fue detenida y conducida a prisión para que posteriormente fuese juzgada por el asesinato y secuestro del bebé.

En abril 2008 el juzgado sentenció a Lisa Mongomery a pena de muerte, convirtiéndola en la tercera mujer que recibe este castigo, pese al intento por parte de su abogado en defenderla alegando múltiples problemas psicológicos.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído