Cuando los delincuentes campan a sus anchas y cometen alguna fechoría, casi nunca -o nunca- hay un agente de la ley cerca.
En muchos casos tardan en llegar. Y en otras ocasiones ya puedes esperar sentado.
¡Así es la p… Ley de Murphy!
Sufrir un atraco violento no es plato de buen gusto. Pero cuando esto sucede, lo normal es que algunos testigos de tu desgracia opten por quedarse mirando, expectantes, sin hacer nada por ti. Puede que alguno que otro llame a la policía. Pero lo típico es que te quedes indefenso ante el peligro.
Por esas cosas de la vida, de tanto en tanto aparece un «héroe anónimo» que intercede por ti y cual «Ángel vengador», propina un «correctivo mortal» a los malos. Tal como se puede ver en el vídeo, algunos «justicieros» lo tienen tan claro que no dudan en hacer justicia por ti, aunque sus métodos no sean políticamente, o moralmente, correctos.
«Quien a hierro mata, a hierro muere»
En el caso del vídeo que ilustra este post, me centraré en aquella frase que reza «ojo por ojo, o diente por diente», expresión que proviene de la «Ley del Talión«, un principio legal y moral que se encuentra en diferentes culturas y que se basa en la reciprocidad en la aplicación de castigos.
Esta frase se atribuye directamente al Código de Hammurabi, un antiguo código legal de la antigua Mesopotamia (actualmente Irak) que data del siglo XVIII aC
El Código de Hammurabi estableció un conjunto de leyes y castigos proporcionales para regular la convivencia y la justicia en la sociedad babilónica. Según este código, si alguien causaba daño a otra persona, el castigo a recibir debería ser equivalente al daño infligido. Así, la frase «ojo por ojo, diente por diente» se interpretaba literalmente, lo que significa que si alguien le arrancaba un ojo a otra persona, se le debía arrancar también un ojo como castigo.
Sin embargo, es importante destacar que el principio de la Ley del Talión no se limita solo al Código de Hammurabi, sino que se ha encontrado en diversas culturas y sistemas legales a lo largo de la historia. Aunque en la actualidad la justicia se rige por otros principios y se busca evitar la venganza personal, la frase «ojo por ojo» todavía se utiliza como una expresión para referirse a la idea de obtener una compensación proporcional o hacer pagar a alguien por un daño infligido.