Desde hace semanas en la capital del Turía no se habla de otra cosa: el asesinato del sacerdote Alfonso López Benito supuestamente a manos de un hombre de nacionalidad peruana que podría contarse entre los muchos chicos en situación de vulnerabilidad económica con los que tenía relaciones sexuales a cambio de ayuda.
Desde ese momento la investigación policial ha arrojado datos sobre la doble vida del canónico de la catedral de Valencia que han puesto en un brete al Arzobispado que, si bien ha negado conocer en profundidad la vida privada del religioso, conforme se han ido sabiendo datos han tenido que reconocer cierto grado de conocimiento.
Lo último de lo que se ha tenido conocimiento es que en 2013 la Policía Nacional halló un cuerpo sin vida de un hombre en calzoncillos en el piso del párroco.
Así lo asegura el diario local Levante-EMV. Según el citado medio el suceso tuvo lugar en el piso situado en la calle Gobernador Viejo, situado en el número 22 de la calle Avellanas de Valencia y propiedad del Arzobispado. El propio López Benito llamó llamó al 112 al comprobar que su amigo tenía dificultades para respirar. Al parecer, la víctima, de nacionalidad rumana, sufrió un infarto en la anterior vivienda de Don Alfonso y su cuerpo fue encontrado en ropa interior.
El crimen del canónigo
López Benito, de 85 años, murió por asfixia en su domicilio de la calle Avellanas el martes 23 de enero de 2024. Tras el hallazgo de su cuerpo y la detención del presunto asesino, la Policía ha iniciado una investigación que ha arrogado detalles soprendentes sobre el día a día del sacerdote.
Según la investigación el sacerdote mantenía supuestas relaciones sexuales con chicos que conocía en las calles de Valencia. Se trataba de jóvenes vulnerables que pasaban varias horas en el interior del domicilio, o incluso varios días, como es el caso del supuesto autor del crimen. Les solía pagar entre 200 y 300 euros.
El peor dato sobre la doble la vida del párroco habla sobre su relación íntima con un disminuido intelectual.

