UN INSTRUMENTO HISTÓRICO CON UN PASADO TURBULENTO

Encuentran en Japón un Stradivarius robado primero por los nazis y después por los soviéticos que vale 8,5 millones

Aparece en Tokio un violín Stradivarius de 300 años, que es una joya única

Encuentran en Japón un Stradivarius robado primero por los nazis y después por los soviéticos que vale 8,5 millones
Stradivarius Mendelssohn de 1709 PD.

Un suceso insólito sacude el mundo de la música clásica y el coleccionismo: ha sido localizado en Japón un Stradivarius tricentenario, robado sucesivamente por los nazis y los soviéticos, cuyo valor actual supera los 8,5 millones de euros.

La pieza, conocida como el Stradivarius Mendelssohn de 1709, se consideraba irrecuperable tras desaparecer durante el caos de la Segunda Guerra Mundial.

Su reaparición no solo despierta el interés de expertos y herederos, sino que también arroja luz sobre el tráfico internacional de arte saqueado en conflictos bélicos.

La noticia se difundió tras la investigación de Carla Shapreau, especialista del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de California.

En junio de 2024, Shapreau confirmó que una pista llevaba hasta Tokio, donde finalmente se identificó el instrumento gracias a detalles únicos como el veteado de la madera y pequeñas marcas en la superficie.

El descubrimiento se produce tras más de ocho décadas de pesquisas infructuosas y búsquedas a nivel internacional.

La reaparición del Stradivarius Mendelssohn no solo recupera una joya musical sino también un símbolo tangible del sufrimiento y esperanza ligados al patrimonio europeo.

Un recordatorio sonoro —y ahora también visible— sobre cómo las heridas abiertas por la guerra pueden cicatrizarse gracias al esfuerzo conjunto entre expertos, descendientes y amantes del arte.

El Stradivarius Mendelssohn: un testigo del siglo XX

Este violín fue fabricado en Cremona en 1709 por Antonio Stradivari, el luthier más célebre de la historia. Perteneció a la influyente familia Mendelssohn-Bohnke en Berlín: primero al banquero Franz von Mendelssohn —sobrino nieto del compositor Felix Mendelssohn— y luego a su hija, la violinista Lilli von Mendelssohn-Bohnke. El instrumento protagonizó veladas musicales hasta 1928, año en que Lilli falleció junto a su esposo Emil Bohnke en un accidente.

A partir de entonces, el violín quedó resguardado en una caja fuerte familiar. Sin embargo, con la llegada del nazismo y la persecución contra los judíos alemanes, la familia se vio obligada a exiliarse y sus bienes fueron confiscados. El Stradivarius terminó bajo custodia del Deutsche Bank, entidad colaboracionista con el régimen nazi. Cuando las tropas soviéticas tomaron Berlín en 1945, desapareció junto con otras obras valiosas; desde entonces su paradero fue un misterio.

Un patrimonio saqueado: contexto social e histórico

La peripecia del Stradivarius Mendelssohn ilustra cómo miles de familias judías europeas perdieron no solo patrimonio económico sino también cultural durante el Holocausto y los años posteriores. El expolio nazi supuso una sangría irreparable para colecciones privadas e instituciones. Tras la guerra, muchos objetos acabaron dispersos por todo el mundo, incorporados a colecciones privadas o museos bajo identidades falsas o dudosa procedencia.

En este caso concreto, la investigación ha demostrado que el violín cambió incluso de nombre tras su paso por varios propietarios. Fotos tomadas en una exposición celebrada en Tokio en 2018 permitieron identificarlo como parte del Lost Music Project, perteneciente al intérprete japonés Stella Eijin Nimura. Las coincidencias morfológicas detectadas por Shapreau y confirmadas por expertos internacionales han sido decisivas para desvelar la verdad.

Valor económico y simbólico

El valor estimado del violín —unos 10 millones de dólares o más de 8,5 millones de euros— lo sitúa entre los instrumentos musicales más caros del planeta. No obstante, su importancia trasciende lo económico: representa un fragmento vivo de la historia europea reciente. La excepcional sonoridad y robustez atribuida a los Stradivarius reside, según diversos estudios científicos, en una mezcla especial aplicada por Stradivari sobre la madera antes del barnizado; este proceso cristalizaba parcialmente el material y le confería cualidades acústicas únicas.

Retos legales y éticos

La localización del instrumento plantea incógnitas sobre su futuro legal. ¿Debe ser devuelto a los herederos legítimos? ¿Puede considerarse parte del patrimonio nacional japonés tras décadas fuera de Europa? La legislación internacional sobre bienes expoliados por los nazis es compleja y depende tanto del país donde aparece el objeto como del marco jurídico aplicado al tráfico ilegal de arte.

Por otro lado, este hallazgo reactiva los esfuerzos para documentar y restituir obras expoliadas aún desaparecidas o camufladas bajo otras identidades. La falta de documentación precisa sigue siendo uno de los principales escollos para avanzar en estos procesos.

Perfil: Carla Shapreau

  • Profesión: Investigadora especializada en instrumentos musicales robados durante conflictos
  • Institución: Universidad de California
  • Lleva más de quince años dedicada al rastreo e identificación de piezas desaparecidas
  • Ha colaborado con casas de subastas como Tarisio y consultado archivos internacionales
  • Su trabajo ha sido fundamental para esclarecer múltiples casos similares

Anécdotas y curiosidades sobre el Stradivarius Mendelssohn

  • Su último concierto conocido en Berlín data de 1927.
  • Estuvo décadas archivado con otro nombre (Small Mendelssohn o Stella), lo que dificultó su localización.
  • El certificado original fue emitido por expertos italianos en 1930; gracias a él fue posible cotejar detalles estructurales inconfundibles.
  • Formó parte involuntaria del botín artístico sustraído por las tropas soviéticas durante el asalto final a Berlín.
  • Solo existen unos 450 violines Stradivarius auténticos identificados hoy día; cada uno cuenta con una historia única marcada muchas veces por guerras o cambios bruscos de propietario.

 

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