SECUESTRADA Y TRANSFORMADA EN GUERRILLERA

La sorprendente historia de Patty Hearst, la heredera adinerada que se unió a la guerrilla de sus captores

Patty Hearst, nieta de un magnate de la prensa, pasó de ser víctima de secuestro a convertirse en militante del Ejército Simbionés de Liberación en 1974. Su caso avivó el debate sobre el síndrome de Estocolmo.

La sorprendente historia de Patty Hearst, la heredera adinerada que se unió a la guerrilla de sus captores
Patty Hearst Wikipedia

Imagina una noche aparentemente tranquila en Berkeley que se transforma en una auténtica pesadilla. El 4 de febrero de 1974, un grupo armado irrumpe en el apartamento de Patty Hearst, una joven de 19 años. La golpean y la introducen en el maletero de un coche. Sus secuestradores, miembros del Ejército Simbionés de Liberación (SLA), un reducido grupo radical con una retórica marxista y liderados por el carismático Donald DeFreeze (alias Cinque), no piden rescate alguno. En lugar de ello, exigen comida para los pobres y lanzan manifiestos apocalípticos. Patty, estudiante universitaria y nieta del magnate William Randolph Hearst, es recluida en un armario durante semanas, donde sufre reeducación ideológica y abusos.

Dos meses después, una grabación sacude a Estados Unidos. En ella, Patty afirma que se une voluntariamente al SLA, renuncia a su familia y adopta el nombre de Tania, en homenaje a la guerrillera Tamara Bunke, compañera del Che. Poco después, las cámaras de seguridad la captan durante el asalto al Hibernia Bank en San Francisco: boina, fusil en mano, gritando consignas revolucionarias. De heredera privilegiada se convierte en un icono de la rebelión. La nación se divide: ¿es víctima o traidora? Su historia, que puedes explorar en este completo repaso a su vida y el SLA, revela las grietas de una América sumida en la crisis post-Vietnam y Watergate.

Perfil de Patty Hearst

Patty nació en 1954 dentro de una familia acomodada. Hija de Randolph Hearst, empresario destacado y nieta del legendario William Randolph Hearst, cuya vida inspiró Ciudadano Kane. Disfrutaba de una vida cómoda mientras estudiaba arte en Berkeley. Sin embargo, tras su secuestro, su metamorfosis la llevó a convertirse en fugitiva. Arrestada en 1975, tuvo que afrontar un juicio por robo armado. Su defensa alegó síndrome de Estocolmo, pero el jurado la consideró cómplice voluntaria. Fue condenada a siete años (de los 35 iniciales) y cumplió 22 meses. En 1979, Jimmy Carter conmutó su pena; más tarde, Bill Clinton le otorgó el indulto en 2001. Hoy día, Patty lleva una vida discreta, casada y rodeada de perros, con algunas apariciones como actriz en películas del director John Waters.

  • Altura y físico: Mide 1,65 m; rubia y delgada; su imagen con boina se convirtió en todo un símbolo.
  • Vida post-prisión: Publicó memorias (Every Secret Thing), crió a sus hijos y evita los focos mediáticos.
  • Legado familiar: Los Hearst dominaban imperios mediáticos; su secuestro representó un golpe publicitario para el SLA.

El síndrome de Estocolmo y su origen

Este fenómeno explica por qué Patty llegó a defender a sus captores. No se trata de un trastorno reconocido oficialmente en manuales psiquiátricos; más bien es una respuesta adaptativa frente a situaciones extremas: la víctima establece vínculos con el agresor como mecanismo para sobrevivir. Este síndrome surge del aislamiento total, dependencia absoluta (comida, vida) y gestos «amables» del captor que alternan con actos violentos. De esta manera se disminuye la ansiedad al humanizar al enemigo.

El término proviene de un robo ocurrido en Estocolmo en 1973. En esa ocasión, Jan-Erik Olsson, el ladrón, tomó rehenes en un banco durante seis días. Los rehenes llegaron a defender a Olsson e incluso rechazaron ayuda policial, llegando al extremo de recaudar dinero para él. Una rehén llamada Kristin Enmark llegó a dirigirse al primer ministro suplicando que no interviniera. Psicólogos como Nils Bejerot acuñaron este término.

Patty presentó síntomas clásicos:

  • Sentimientos positivos hacia el SLA: los percibía como protectores frente «al sistema».
  • Defensa del captor: Renunció a su familia y participó activamente en robos.
  • Rechazo a los rescatadores: Temía más a la policía que a sus verdugos.
  • Dependencia: Aislada y sin posibilidad de escapar, adoptó su ideología.

Durante su juicio se mencionaron estos aspectos por parte de expertos pero no tuvieron impacto significativo. Hoy día vemos esta dinámica reflejada también en abusos psicológicos o sectas: la víctima justifica al agresor («me cuida»), se aísla socialmente y culpa a otros.

Fases del síndromeDescripciónEjemplo en Patty
Shock inicialTerror y confusiónEncerrada en armario tras ser golpeada
IdentificaciónGestos «bondadosos» generan apegoReeducación ideológica
LealtadDefiende al captorSe une como Tania durante asalto bancario
ConsolidaciónRechaza rescateManifiesto repudiando a su familia

Anécdotas y curiosidades

La vida de Patty está llena de giros inesperados:

  • Foto icónica: Su imagen armada ha inspirado portadas, camisetas e intensos debates; simboliza toda una contracultura.
  • SLA caótico: Grupo compuesto por solo 10-15 miembros sin bases sólidas; DeFreeze murió durante un tiroteo con la policía ese mismo año.
  • 19 meses huyendo: Tanto ella como sus cómplices vivieron clandestinos; cambiaron constantemente sus identidades tiñéndose el pelo y mudándose.
  • Cine y cultura pop: Participó en Serial Mom (1994); su historia ha sido abordada tanto en documentales como libros.
  • Indultos dobles: Carter le redujo la condena; Clinton eliminó su historial criminal justo antes de dejar el cargo (20 enero 2001).
  • Perros célebres: Tras salir libre, crió labradores que ganaron concursos caninos mientras se mantenía alejada del ámbito político.

El SLA grababa cintas llenas de mensajes mesiánicos que Patty leía con fervorosa convicción. Su padre llegó incluso a ofrecer millones destinados a comida para los necesitados pero dicha oferta fue rechazada por el grupo radical. Durante su tiempo encarcelada, ella denunció violaciones y afirmó haber sido sometida a lavado cerebral. Su caso abrió los ojos sobre las profundas secuelas psicológicas derivadas del crimen.

Esta extraordinaria historia sigue cautivando: desde princesa hasta guerrillera, Patty Hearst rompió moldes sociales e hizo que todos reflexionaran sobre lo que significa sobrevivir ante circunstancias extremas.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído