Dos semanas después de que entre 70.000 y 80.000 personas cruzaran de golpe la frontera del Tarajal, Ceuta sigue lejos de la «normalidad» que el Gobierno insiste en proclamar.
El grueso ya ha regresado a Marruecos, pero la cifra de quienes permanecen en la ciudad —varios miles— sigue siendo motivo de disputa entre Interior, las autoridades locales y los sindicatos policiales, mientras los delitos violentos y las agresiones sexuales se acumulan a un ritmo que ha desbordado a la Policía Nacional.
Cuántos quedan realmente en la ciudad
El propio ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cifró el 13 de agosto en unas 5.000 personas las que aún permanecen en Ceuta, dos semanas después de que más de 70.000 entraran de forma irregular en apenas 48 horas. Interior ha elevado además a 1.898 el número de menores ya identificados mediante trámites de filiación, y ha resuelto más de medio millar de solicitudes de asilo, la inmensa mayoría con resolución desfavorable.
Esa cifra oficial contrasta con las estimaciones que circularon durante los primeros días de agosto, cuando fuentes locales y varios medios situaban a los no identificados en una horquilla mucho más amplia, de entre 8.000 y 11.000 personas; el desfase da idea de lo caótico que ha sido el propio recuento en una ciudad que, de golpe, vio crecer su población en más de la mitad.
El desajuste entre las cifras no es un detalle menor: mientras Moncloa prefiere hablar de una crisis ya en fase de resolución, buena parte de esos miles de personas —muchas de ellas menores no acompañados— siguen durmiendo en la calle, en asentamientos improvisados y en centros que llevan semanas desbordados muy por encima de su capacidad habitual.
Un día más la Ciudad de Ceuta intentando sobrevivir al abandono.@sanchezcastejon Esto lo vas a pagar en las urnas, hijo de puta. pic.twitter.com/DMjrBPCVMG
— Pandemic ⭐️⭐️ (@pandemic_soccer) August 14, 2026
Lo que dicen los jueces —y lo que dicen los sindicatos policiales
En el plano judicial, los datos oficiales son más comedidos que el relato que circula en la calle.
Según ha informado El Debate citando datos del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, los juzgados de Ceuta tramitan, a fecha del 12 de agosto, tres procedimientos abiertos por presuntas agresiones sexuales vinculadas a la entrada masiva del 30 de julio: un caso de tocamientos a una mujer adulta, otro de agresión sexual con penetración a una menor y un tercero de tocamientos a otra menor. En dos de los casos se acordó el ingreso en prisión de los detenidos; en el tercero, la expulsión inmediata del territorio nacional. En los tres, según la misma fuente, tanto las presuntas víctimas como los investigados habían entrado en Ceuta durante la misma oleada migratoria.
La Policía Nacional, sin embargo, mantiene abiertas más investigaciones de las que ya han llegado a los juzgados: The Objective cifra en al menos diez las agresiones sexuales bajo investigación, en un contexto de reyertas nocturnas, robos con violencia y navajazos que se repiten casi a diario, con una media de diez detenciones diarias.
Un bombero de Ceuta DESTROZA a Marlaska:
“Es un sí vergüenzas”#FreeCeuta 🇪🇸 pic.twitter.com/OZQUJm8p2V
— Muy.Mona/🇪🇸💚 (@Capitana_espana) August 14, 2026
El sindicato policial Jupol ha denunciado públicamente que los agentes «no dan abasto» ante el volumen de denuncias, una expresión que también ha utilizado OKDIARIO en sus informaciones sobre la situación, describiendo agresiones que se producen, en buena parte, entre los propios migrantes que permanecen en la ciudad, y que la Policía debe atender turno tras turno sin refuerzos suficientes.
- Población que permanece en Ceuta: en torno a 5.000 personas según Interior, tras haber llegado a estimarse entre 8.000 y 11.000 antes de completarse el recuento.
- Menores identificados: 1.898, según los últimos trámites de filiación del Ministerio del Interior.
- Procedimientos judiciales abiertos por agresión sexual: al menos tres confirmados por el TSJA; al menos diez casos bajo investigación policial según fuentes sindicales.
- Detenciones diarias por reyertas, robos con violencia y navajazos: en torno a diez, según The Objective.
Sidi Embarek: de cementerio a refugio improvisado
El cementerio musulmán de Sidi Embarek se ha convertido en uno de los símbolos más visibles del desbordamiento. Durante los primeros días de agosto llegó a albergar hasta 800 personas que usaban sus fuentes para asearse y sus árboles y muros como cama, hasta que la Delegación de Sanidad contrató seguridad privada para impedir que el recinto siguiera funcionando como campamento. En paralelo, los propios vecinos organizaron a escasos metros un asentamiento humanitario para acoger a mujeres, niñas y menores, que a mediados de agosto lanzaba ya un ultimátum: «No podemos quedarnos aquí toda la vida», advertían sus responsables, reclamando una solución que no dependa indefinidamente de la solidaridad vecinal.
Un ciudadano a la portavoz del PSOE @montseminguez
«Buenos dias Montserrat, no se le cae la cara de vergüenza con la que está cayendo en Ceuta y usted de vacaciones en un hotel de lujo pagado por los contribuyentes, no se le cae la cara de vergüenza…» pic.twitter.com/58gYHKR72q
— Muy.Mona/🇪🇸💚 (@Capitana_espana) August 14, 2026
Una ciudad que pide una respuesta excepcional
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, ha convertido la crisis en el argumento central de su discurso: sostiene que lo ocurrido no es una crisis migratoria convencional, sino una «violación de la integridad territorial» de España y de Europa, y reclama a Interior rechazos en frontera, devoluciones inmediatas a Marruecos y la prohibición de tramitar solicitudes de asilo en la ciudad. Tras reunirse con Grande-Marlaska, Vivas pidió la repatriación de todos los que entraron de forma irregular, sin regularizaciones ni traslados a la Península, además de más medios humanos y materiales para una frontera que, insiste, es la única terrestre de Europa en África.
Con más de 25 años al frente del Gobierno autonómico bajo las siglas del PP, Vivas ha endurecido en los últimos meses su discurso sobre Marruecos, al que acusa de usar la presión migratoria como herramienta política. Frente a ese planteamiento centrado en la seguridad, organizaciones humanitarias como Save the Children insisten en que buena parte de quienes siguen en Ceuta —mujeres y menores, sobre todo— son también víctimas de esta crisis, expuestos a la violencia y a la explotación precisamente por la falta de identificación y de alojamiento seguro. Esa tensión entre el enfoque de seguridad y el de protección sigue marcando, dos semanas después del asalto, cada decisión que se toma en la ciudad.
