Collin Daniel Richards vivía en una espiral delictiva

El asesino de la golfista española Celia Barquín es un facineroso que llevaba tres años avisando

El cadáver de la estudiante de ingeniería civil y campeona internacional presentaba puñaladas en la cabeza, el cuello y el torso

El asesino de la golfista española Celia Barquín es un facineroso que llevaba tres años avisando
Celia Barquín y su asesino Collin Daniel Richards. EP

El facineroso había ‘avisado‘ y repetidamente. El asesino de la golfista española Celia Barquín Arozamena tiene a sus espaldas antecedentes policiales.

La estudiante de ingeniería civil y campeona internacional tuvo la desgracia de cruzarse con este 17 de septiembre de 2018 con Collin Daniel Richards, un tipo de 22 años, conocido en la zona por su historial ‘problemático‘.

«Parecía una chica muy agradable. Subió con su carrito y todos decidimos dejarla pasar delante de nosotros. Sabíamos que sería mucho más rápida que un grupo de viejos», explica Harley Thornton a la cadena local KCCI.

Este anciano fue la última persona en ver con vida a Celia, 45 minutos antes de encontrar sus palos de golf, su móvil y otros objetos personales abandonados en el noveno hoyo del campo (El cadáver de la golfista española Celia Barquín presentaba puñaladas en la cabeza, el cuello y el torso).

«Fue muy extraño», relata Thornton, que decidió llamar al club. Nadie había visto nada ni sabía nada de la joven de 22 años.

Inmediatamente telefoneó a la policía. Eran las 10:10 de la mañana del lunes. Sólo 24 minutos después los agentes encontraban el cuerpo de la golfista española, sin vida, en uno de los estanques del recinto.

El crimen ha conmocionado al estado de Iowa y a la tranquila localidad de Ames, donde numerosos jóvenes cursan los estudios universitarios. La policía no reveló inicialmente la identidad de la víctima, hasta que comunicó lo ocurrido a la familia y detuvo a un sospechoso, Collin Richards, un chico problemático de la zona, con varias detenciones y condenas a sus espaldas como un robo en una gasolinera, allanamiento de la casa de sus abuelos o «intoxicación en la vía pública», por ir borracho por la calle.

Según la querella presentada inicialmente contra Richards y los datos facilitados en rueda de prensa por la policía de Ames, el asesino, ya arrestado y en prisión a la espera de juicio, tenía la intención de «violar y matar a una mujer» aquella mañana, para lo que contaba con un cuchillo, que finalmente utilizó. Celia, por desgracia, fue la víctima que el detenido encontró.

Aunque no han trascendido todos los detalles, hasta ahora se sabe que hubo un forcejeo y que la española presentó resistencia, causando varios rasguños al agresor en la cara y el brazo izquierdo.

Sin embargo, ella se llevó la peor parte al recibir varias puñaladas en la zona superior del torso, cuello y cabeza. Las heridas provocaron su muerte. La policía investiga si hubo o no intento de violación, tal y como sospecha por el testimonio de un testigo.

Los agentes de Ames han estado trabajando en el caso a destajo desde que encontraron el cuerpo. Primero, peinaron el campo de golf y los alrededores. Allí, en una zona boscosa cercana encontraron a un hombre, cuya identidad no se ha hecho pública, que les relató cómo aquel día se había encontrado con Richards, que le confesó que sentía el impulso de «violar y matar mujeres», según explicó este martes el dijo el portavoz de la Policía Geoff Huff.

Este testigo había conocido al presunto asesino recientemente en un área de acampada temporal de Ames, cercana al campo de golf, donde se estaba quedando. La policía cree que Richards es actualmente un vagabundo y que pernoctaba allí.

En paralelo, un perro policía había olfateado el rastro encontrado en el cadáver de Celia hasta esa misma zona. Alrededor de las 14.00 horas, los oficiales encontraron allí a Collin Daniel Richards, que presentaba arañazos en la cara propios de una pelea. Además, el sospechoso trataba de ocultar una herida en su mano.

Los agentes se lo llevaron para interrogarlo y Richards declaró que aquella mañana había estado en la casa de unos conocidos, donde se había duchado.

Los agentes acudieron a ese domicilio a cuestionar a esos nuevos testigos. El dueño de la vivienda, identificado como C.J., aseguró que el joven llamó a su puerta desaliñado, mojado y cubierto de sangre y arena, pidiendo que le permitiera bañarse. Se da la circunstancia de que esta casa se encuentra cerca del campo de golf y del campamento.

Tras lavarse, Richards pidió a C.J. que lo llevara a la localidad vecina de Jefferson, a una hora en coche. Sin embargo, cuando estaban en camino, les dijo que pararan antes en el campamento para poder recoger su tienda de campaña. Al ver la fuerte presencia policial, prefirió que lo dejaron en los alrededores. Al poco, fue arrestado.
Mochila con restos de sangre

Allí los agentes ya habían registrado la tienda de campaña de Richards, descubriendo una mochila negra que contenía dos pantalones cortos cubiertos de sangre humana, además de un cuchillo. Los análisis posteriores revelaron que se trataba de sangre de Celia.

Richards está acusado de asesinato en primer grado. Este martes fue puesto a disposición judicial en el tribunal del condado de Story, aunque la vista duró sólo unos minutos.

En la comparecencia, la fiscal del condado, Jessica Reynolds, dijo que las autoridades creen que el detenido no tiene residencia. A su juicio, el crimen fue «un acto aleatorio de violencia» y existe riesgo de fuga y de reiteración delictiva por parte del acusado, que permanecerá en prisión.

El juez fijó la audiencia preliminar de Richards para el 28 de septiembre. Si es declarado culpable de asesinato en primer grado, como solicitan las autoridades, será sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

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