MUNDO CRUEL

La espeluznantes últimas palabras de 10 condenados a muerte

De los países desarrollados de Occidente, EEUU es el único en el que rige la pena de muerte, tanto a nivel federal como en 31 de los 50 estados.

Desde 1976, cuando se reinstauró la medida, más sde 1500 personas han sido ejecutadas, la mayoría de ellas por inyección letal, pero también por electrocución, asfixia en cámaras de gas, horca y fusilamientos.

En el sur de EEUU, se concentra el 80% de las ejecuciones. Dos estados, Texas y Oklahoma, cuentan casi la mitad de las mismas y son las zonas con más casos per cápita.

Texas, sin embargo, es en términos absolutos la unidad federativa que más personas ha matado por cometer crímenes: fueron casi 600 en las tres últimas décadas.

De este total, un 44% son blancos, seguidos por afroamericanos (36%) y latinos (19%).

La edad promedio de los reos al momento de perder su vida es de 39 años. El homicidio en sus variadas formas es la causa que los llevó al corredor de la muerte.

El Departamento de Justicia Criminal de Texas publica las últimas declaraciones y los detalles por los que se ejecutó a las personas y casi siempre, como se comprueba en el vídeo, son espeluznante

Anthony Shore, responsable por la muerte, secuestro y/o violación de cinco mujeres en un lapso de 10 años. Estaba en el corredor de la muerte desde 2004 y fue ‘apiolado’ en 2018:.

«Quiero tomar un momento para decir que lo lamento. No hay palabras que puedan deshacer lo que hice. Me gustaría deshacer ese pasado, pero es lo que es. Dios los bendiga a todos. Moriré con la conciencia clara. Hice las paces conmigo».

También saludó a una persona por su cumpleaños.

​Las referencias a Dios, los pedidos de perdón a las familias de las víctimas y las expresiones de arrepentimiento son moneda común en estos dichos in extremis. Pero algunos cargan mensajes más críticos con la pena de muerte como medida disciplinaria.

«Hice las paces con Dios, espero que todos ustedes puedan hacer las paces con esto», dijo Terry Edwards, un hombre de 43 años que robó un restaurante en 2002 y mató a dos personas en el atraco, fue ejecutado el 26 de enero de 2017.

A Taichin Preyor, de 46 años, condenado por acuchillar a su novia y a otro hombre en la escena del crimen también se le aplicó la inyección letal . Sus últimas palabras, entre saludos a su familia, fueron que «la Justicia nunca avanzó porque se quitara una vida».

Las reivindicaciones de inocencia y el margen de error de la aplicación de una pena irreversible es uno de los puntos que también se repiten en las declaraciones.

«Mi única declaración es que no hay casos que hayan sido juzgados que estén exentos de errores. Esas son mis palabras. Ninguno está libre de errores. Puede proceder, guardián», dijo Dale Scheanette, ejecutado en 2009 por violar y matar a una mujer.

Reginald Blanton, que mató a un hombre y robó joyas en su apartamento, fue ejecutado en 2009. En sus últimas declaraciones aseguró que era inocente, que la víctima era su amigo y que lloró mucho por él. Al mismo tiempo, exhortó a los condenados a muerte a seguir «fuertes».

«Están armando todo para inyectar en mis venas una droga que la Asociación de Veterinarios de EEUU ni siquiera usa en perros. Quiero decir que estoy en una situación peor que la de un perro. Me quieren matar por algo que no hice. Sigan luchando. Los veré a todos, es lo que puedo decir».

Charlie Livingston, ejecutado en 1997 por el asesinato y robo a mano armada de una mujer, hizo uso de su sarcasmo minutos antes de perder la vida:

«Me trajeron aquí para ejecutarme, no para dar un discurso. Eso es todo».

Muchos optan por no hablar o profieren insultos no transcritos a los verdugos.

Pero algunos son más filosóficos, como David Martínez, ejecutado en 2005 por violar y asesinar a una mujer.

«Solo el cielo y el prado verde continúan para siempre, y hoy es un buen día para morir».

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