La vida de las víctimas (48): Su pareja la asesinó en su casa, cuando la hija pequeña de ambos estaba en otra habitación. Después se suicidó

Esta es Silvia, la limpiadora asesinada a tiros por su novio al convertirse en esteticista

Esta es Silvia, la limpiadora asesinada a tiros por su novio al convertirse en esteticista
Esta es Silvia, la limpiadora asesinada a tiros por su novio al convertirse en esteticista EE

La investigación sigue abierta. «Era mi amiga de fatigas, una gran persona, una luchadora. Llevaba tiempo soñando con ser esteticista y hace unos años abrió su propio centro de belleza en La Zubia (Granada). Es muy triste, una sensación terrible». Silvia C., de 40 años, lo había conseguido. Había cumplido su sueño después de mucho esfuerzo y sacrificio, limpiando las casas de sus vecinos día tras día. Y había triunfado. La vida sonreía a esta granadina, ganaba clientes, prestigio y parecía que todo iba bien en su familia. Solo parecía, según recoge el autor original de este artículo Enrique Recio en El Español y comparte Francisco Lorenson para Periodista Digital.

Lo que su familia, sus amigos o sus vecinos creían, si bien, se dio de bruces con la realidad el pasado domingo, cuando su hijo Jordi, mayor de edad, encontró su cadáver con cinco disparos en el rostro, en la Villa El Laurel, la vivienda familiar, situada en el Camino Alto de La Zubia.

El chico había ido hasta casa de sus padres porque no sabía nada de ellos desde hace unas horas. Cuando llegó, su madre yacía en el suelo y su padre, Jorge L. (43), no muy lejos de donde estaba ella, se había volado los sesos tras matarla con el mismo arma. En el chalet también estaba su hermana que, ajena a lo que había ocurrido, dormía en su habitación.

El relato de los hechos comienza sobre las 08.00 horas de ese día. El teléfono del Cuartel de la Guardia Civil suena a esa hora. Es Jordi alertando de la escena dantesca de la que acababa de ser testigo: había encontrado los cadáveres de su padre y de su madre en el interior del domicilio. Los agentes, rápidamente, acuden al domicilio. La finca del asesinato se sitúa a apenas 15 minutos de la capital granadina.

Cuando llegaron, la mujer, Silvia C., tenía más de cinco disparos en el cuerpo, la mayoría de ellos en el rostro. Él, en cambio, tenía un único disparo en la sien, efectuado con la misma pistola que había utilizado para acabar con su mujer. Todo podía haber ocurrido en presencia de la hija del matrimonio, de 14 años, supuesto que la Guardia Civil descartó tras hablar con la joven.

«¡Quiero ver a mi hija!»
Según contó la joven de 14 años, escuchó un fuerte estruendo bien avanzada la madrugada. Fue cuando salió de su habitación para ver qué pasaba, pero su padre le dijo que no ocurría nada y le pidió que volviese a su cuarto. Horas, minutos, puede que instantes después, Jorge L. acabaría con Silvia C. mientras su hija dormía a pocos metros.

Mientras la Guardia Civil estaba en el interior de casa, en el exterior familiares y amigos se agolpaban tras el cordón policial. El momento de mayor tensión llegó cuando la madre de la mujer asesinada llegó allí sobre la una del mediodía, según informó Ideal. «¡Quiero ver a mi hija!», gritaba. «¡Quiero ver a mi hija!», repetía. Los agentes, si bien, informaban a la señora que dadas las investigaciones que se realizaban en el interior, no podía entrar en la escena del crimen. «Lo sentimos mucho, pero usted no puede entrar ahora y ver a su hija», le explicaron.

La impotencia ahondaba en todas las personas que se encontraban allí. «Nadie sabía nada, era un matrimonio feliz, se llevaban muy bien, esto me parte el alma», cuenta a EL ESPAÑOL, una amiga de la fallecida.

La víctima era esteticista en el centro Beauty Cover, en un local contiguo a Barber Cover, una peluquería de caballeros propiedad de su hijo Jordi y situada en una localidad muy céntrica de esta localidad de 19.000 habitantes. El asesino, Jorge L. se dedicaba a la compra-ventas de coches, según ha podido saber este periódico.

La Guardia Civil confirmó poco después que no existían denuncias previas de la mujer por malos tratos, como ocurre en la gran mayoría de los asesinatos machistas. Tres de cuatro mujeres no habían denunciado nunca, según datos oficiales.

Con el caso de Silvia, 49 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en España entre el 1 de enero y el 22 de octubre de este año, una cifra superior a las 48 víctimas mortales de todo 2018, año en el que se registró la cifra más baja de crímenes machistas desde 2003, cuando empezó a elaborarse la estadística.

Autor

Francisco Lorenson

Polifacético e innovador reportero, lleva años trabajando en el sector y aprendiendo de algunas de las personas más inteligentes del negocio.

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