Historia del crimen

Joseph Henry Loveless: Encuentran el cadáver del asesino de los mil nombres, 50 años después de su exótica fuga de la cárcel

El misterio comenzó el 26 de agosto de 1979 cuando una familia buscaba puntas de flecha y encontró el torso decapitado de un hombre que había sido enterrado en una tumba muy poco profunda en el interior de una red de cuevas volcánicas al este de Idaho. Lo más inquietante, es que el cuerpo desprendía un terrible olor a putrefacción, aunque parecía llevar allí mucho tiempo.

Gracias a un pedazo de hueso de la tibia del extraño personaje, el Proyecto ADN Doe, que trabaja con las autoridades para identificar restos humanos no reclamados; inició su análisis forense de forma meticulosa.

La bioarqueóloga de la Universidad Estatal de Idaho, Samantha Blatt, aclaró que los restos todavía mantenían el olor de la putrefacción dado que la temperatura de la arena de la cueva donde fue descubierto se mantenía alrededor de los 37 grados Fahrenheit, unos 2,2 grados Celsius, lo que ha contribuido a que el cuerpo mantenga el olor de su descomposición.

El Departamento del Sheriff del Condado de Clark en Dubois, consiguió dar con el nieto de 87 años del fallecido, después de que los genealogistas subieran el perfil del difunto a varias bases de datos de ADN.

Los datos son claros tras el análisis del equipo del Proyecto ADN Doe, se trata de un hombre que murió hace 103 años y que nació en 1870, afirma Anthony Lukas Redgrave, jefe de ADN Dioe. En concreto se trata de Joseph Henry Loveless, un artista del contrabando de tabaco, que nunca había sido encontrado tras fugarse de la cárcel utilizando la suela de su zapato como sierra. Loveless se hizo muy popular en su época por utilizar diferente identidades.

Ahora el sheriff del condado de Clark investiga el asesinato de Loveless en 1916: La cabeza no ha sido encontrada y algunos apuntan a que tuvo que ser algún tipo de venganza personal.

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