El testimonio del hermano de Valentina, un chaval de 12 años, clave para la investigación

El asesinato de la niña Valentina estremece e indigna a un Portugal confinado

El cadáver apareció en un bosque de eucaliptos cercano a la casa, presuntamente llevada allí por su padre

El asesinato de la niña Valentina estremece e indigna a un Portugal confinado
Valentina. PD

Un espanto. Portugal despierta conmocionado todos los días desde que se encontró el cadáver de la niña Valentina, de 9 años, tapado en un bosque de eucaliptos a donde el padre de la criatura guió a los agentes.

Tras cuatro días desaparecida, tanto el padre como la madrastra de la menor fueron detenidos el pasado domingo por su presunta implicación en el crimen.

El caso todavía está lleno de incógnitas. Queda saber cómo murió la niña y sobre todo quién la mató, preguntas cuyas respuestas demandan con indignación los ciudadanos portugueses.

Una fuente policial apuntó que hay pruebas de que la niña sufrió una «muerte violenta, con lesiones en la cabeza e indicios de asfixia», aunque no precisó la causa de la muerte, que se conocerá cuando los informes estén completos.

Gritos de «asesinos»

Los vecinos se han puesto en pie de guerra en el distrito de Leiria, en el centro de Portugal, donde residía la niña.

Este 12 de mayo de 2020 se concentraron a las puertas del juzgado, pausando su confinamiento pero sin sacarse la mascarilla, para gritar insultos y acusar de «asesinos» al padre y la madrastra de Valentina (32 y 38 años) cuando acudían a declarar ante el juez entre fuertes medidas de seguridad ya que son los principales investigados.

La clave: el testimonio del hermano

Los investigadores están convencidos de que Valentina murió en casa del padre y la madrastra en la aldea de Atouguia da Baleia -donde pasaba algunos días durante el confinamiento- la mañana del miércoles, en un contexto de «cuestiones internas del funcionamiento familiar», según un portavoz policial.

En la vivienda estaban también tres hermanos de la pequeña, un niño de 12 años, fruto de una relación anterior de la madrastra, una menor de 4 años y un bebé de pocos meses, hijos en común de la pareja. El testimonio ante la policía del mayor de ellos ha sido fundamental para centrarse en los progenitores.

El padre denunció la desaparición

El padre de Valentina denunció el jueves por la mañana a la Guardia Nacional Republicana (GNR) que su hija no se encontraba en el domicilio, y que la última vez que la había visto había sido la noche anterior cuando la fue a arropar. Ante esta llamada se reunieron 100 voluntarios y 600 agentes para peinar una zona de 4.000 hectáreas.

No encontraron nada. A la mañana siguiente, el padre confesó que Valentina estaba muerta y guió a los agentes hasta la zona boscosa de eucaliptos donde se encontraba el cadáver de la pequeña, en la cercana Serra D’El-Rei, a unos cinco kilómetros de la casa.

Valentina llegó a escapar de su padre

Al salir a la luz este caso van llegando nuevas informaciones a la prensa relativas a la relación de la niña con su padre.

Al parecer, Valentina llegó a huir de la casa de su progenitor hace dos años, y al ser encontrada por los agentes la niña alegó que echaba de menos a la madre e iba a buscarla.

La Comisión de Protección de Niños y Menores investigó entonces su caso, pero no halló señales de malos tratos y lo archivó poco después.

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