En una finca de Villarejo de Montalbán, en Toledo

La Guardia Civil detiene a un chaval de 17 años por la muerte a tiros de su padre y de la novia de este

Los fallecidos, brasileños, son una mujer de 24 años y un hombre de 38

La Guardia Civil detiene a un chaval de 17 años por la muerte a tiros de su padre y de la novia de este
PD

Una escopeta de cartuchos y cuatro disparos a quemarropa. Consecutivos.

Una finca de caza en el pequeño municipio toledano de Villarejo de Montalbán, de apenas 100 habitantes, ha sido el escenario de un doble homicidio ocurrido este 13 de mayo de 2020.

Un menor de 17 años está detenido por matar con una escopeta, presuntamente, a su padre y a la pareja de este. Los tres eran brasileños.

El doble homicidio sucedió con las últimas luces del día en la finca Los curas de Zangameño, donde su caza se basa en la perdiz y el conejo, además de la siembra de cereales.

Según los primeros datos, el joven descerrajó al menos dos disparos por la espalda a su padre, Emmanuel, de 38 años, y uno o dos tiros a su compañera sentimental, de 24.

«Se han escuchado disparos», alertó una llamada telefónica al servicio de emergencias 112 a las 21:12.

El crimen ocurrió dentro de la pequeña casa de campo de la finca, a la que se llega en coche después de abandonar la carretera TO-3845, a un par de kilómetros de Villarejo, y circular muy despacio por un tortuoso camino durante diez minutos.

Tras el aviso, a los primeros agentes de la Guardia Civil les costó encontrar la finca porque ya había caído la noche.

Para que los servicios sanitarios ni el juez de guardia se perdieran, los rotativos de un vehículo indicaba en la carretera el desvío correcto y se señalizó también el camino que conduce al escenario del doble crimen.

Allí el joven esperó dentro de un coche, custodiado por agentes, hasta que los investigadores de la Policía Judicial llegaron para hacerse cargo de las pesquisas.

El menor fue detenido y los cadáveres de Emmanuel y de su pareja, trasladados a un tanatorio de Talavera de la Reina.

Enmanuel era el encargado de cuidar la propiedad desde hace años. Su hijo, que llegó siendo un adolescente, estudió en el instituto de Educación Secundaria de Los Navalmorales, a unos diez kilómetros.

A pesar de vivir en el campo, rodeados de otras fincas, Emmanuel, su pareja y el menor hacían vida en los pueblos vecinos.

«Emmanuel era de trato afable y educado; a ella no la conocía. El chico venía a comprar el material y los libros para el instituto», recuerda la dueña de una tienda en Los Navalmorales.

«Dos muertos, dos personas jóvenes que, aunque no sean de aquí, dejan al pueblo consternado», lamenta a Efe Salvador Aguilar, alcalde de Villarejo, donde la pareja colaboraba en una asociación.

 

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