El empresario tecnológico descubrió que su asistente le había robado varios miles de dólares

Fahim Saleh: Cuando tu empleado de confianza es tu descuartizador

Tyrese Devon, de 21 años, asesinó sin titubeos al dueño de Gokada, porque no quería pagarle

Fahim Saleh: Cuando tu empleado de confianza es tu descuartizador
Tyrese Devon Haspil, el asesino y Fahim Saleh, el empresario descuartizado. PD

Fue la mañana del pasado 17 de julio de 2020 cuando los policías le echaron el guante.

Tyrese Devon Haspil, de 21 años, era asistente personal del joven millonario Fahim Saleh, de 33 años, quien apareció desmembrado en un condominio de lujo de Nueva York.

Saleh habría descubierto que su asistente le había robado decenas de miles de dólares, pese a ello, el CEO no presentó denuncia alguna, en cambio estableció un plan de pago para que le devolviera el dinero.

Y eso, según The New York Times, estaba ahogando a Tyrese.

El caso, resuelto en tiempo récord, había convulsionado Manhattan.

View this post on Instagram

I am G Man @gokadang

A post shared by Fahim Saleh (@fahims) on

Saleh, un emprendedor nacido en Arabia Saudí, de orígenes familiares en Bangladesh, había aparecido asesinado en su lujoso apartamento del Lower East Side, valorado en 3 millones de dólares.

El cuerpo fue seccionado en varios pedazos.

Sus asesino lo había cortado con una sierra eléctrica, en un caso evidente de realidad que imita las pesadillas gore del cine de psicópatas o mafiosos.

Todo lo que existía era una grabación, captada por las cámaras de seguridad del edificio, en la que se le veía entrando en el ascensor que comunicaba con su piso.

Las cámaras también captaron a una misteriosa figura vestida de negro, con guantes incluidos.

El cadáver del empresario fue encontrado por su hermana, que descubrió el cuerpo decapitado, varios miembros amputados y guardados en bolsas de basura y, cuentan, incluso la sierra eléctrica todavía conectada a la corriente.

El asesinato usó la tarjeta de crédito de su víctima para comprar productos de limpieza con los que fregar el apartamento y tratar de ocultar las huellas del espantoso crimen.

Con su asesino bajo custodia policial cierra de momento la triste historia del chico exitoso y brillante, criado por sus padres en Poughkeepsie, al norte de la ciudad de Nueva York, que murió asesinado de varias puñaladas en el cuello y que había logrado una fortuna comerciando con aplicaciones para motocicletas en Nigeria.

View this post on Instagram

My home ♥️ #nyc

A post shared by Fahim Saleh (@fahims) on

También había fundado recientemente la firma de Adventure Capital, con la intención de invertir en apps diseñadas y radicadas en países como Bangladesh o Colombia.

Una de sus aspiraciones consistía en revertir parte de las ganancias acumuladas en los últimos años apoyando a los chavales con ganas de crear negocios innovadores en unos países poco generosos con sus emprendedores.

Desde luego su historial es de alguien que apostó por las nuevas tecnologías y la creación desde que apenas era un niño. Su familia ha compartido que cuando estaba en el instituto ya fundó una web, PrankDial.com, que en 2008 ya había generado más de 10 millones de dólares.

En la CNN recordaban que estudió en la universidad de Bentley, en Massachusetts, y que en 2019 fue capaz de recaudar más de 5,3 millones de dólares mediante Gokada para contratar hasta 800 conductores en Nigeria.

En un comunicado difundido por la cadena de noticias, sus familiares explican:

«Los titulares hablan de un crimen que aún no podemos entender.  Fahim era más de lo que lees. Mucho más. Su mente, brillante e innovadora, arrastró consigo a todos los que formaban parte de su mundo y se aseguró de no dejar a nadie atrás.

No hay palabras o acciones que nos brinden consuelo, excepto la captura de la persona que exhibió su absoluta maldad sobre nuestro ser querido».

El asesino, desde luego, parece a buen recaudo. Cometió su crimen el pasado lunes y el martes tuvo la sangre fría de regresar al apartamento de Lower East Side, provisto de los productos de limpieza, para deshacerse del cadáver.

Como escribe en La Razón, algo debió de salir mal, porque abandonó los trozos macabros detrás suyo y brindó a la hermana y a los detectives de homicidios una escena digna de “El silencio de los corderos” o “Uno de los nuestros”.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído